cabecera 1080x140

Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)

‘Cepillar al gato’ (Impedimenta): la colección de relatos de Jane Campbell que habla de sexo, amor y vejez con más valentía que cualquier novela de 2026

Jane Campbell (Hoylake, Merseyside, Inglaterra, 1942) se pasó décadas ejerciendo como psicoterapeuta. Fue la etapa de su vida en la que estuvo más asentada, tras crecer en Zambia, vivir en Sudáfrica y las Bermudas. Estableció su consulta en Oxford y se dedicó a escuchar la psique ajena; entre ellas, las preocupaciones de muchas mujeres mayores de 50 años preocupadas no solo por haberse convertido en invisibles sino, también, culpables y sorprendidas por seguir sintiendo deseo sexual una vez atravesada la menopausia.

La argentina Inés Garland, que ya abrió un poco el melón en su libro ‘Diario de una mudanza’ (Alfaguara), comentó en una entrevista a ELLE que uno de los temas que había que sacar del armario de las mujeres era «la sexualidad y especialmente la sexualidad en la vejez o después de la época reproductiva». Bien, pues Campbell ha escrito un libro de relatos que habla completamente de ello. Ya jubilada, en 2017, publicó un relato en la London Review of Books que se convirtió en el germen de ‘Cepillar al gato’, su primer libro, publicado a los 80 años.

Impedimenta ha editado en castellano este librito de 184 páginas en el que Campbell ha tomado muchas ideas de su etapa como psicoterapeuta. El libro se compone de trece relatos con un eje común: la persistencia del deseo en la mujer mayor de 50 años. La autora dinamita la idea de la abuelita entrañable y asexuada y nos presenta protagonistas que sienten urgencias sexuales: mujeres que se enamoran de otras mujeres, hospitales geriátricos donde surge el amor, señoras de viaje que desean a sus compañeros, cuerpos gastados que se excitan.

Relatos que abren el melón necesario

Mis dos relatos preferidos del libro son el que abre el tomito y el que le da título. ‘Cepillar el gato’ comienza fuerte y de una manera adictiva con ‘Susan y Miffy’, una maravillosa historia de una mujer, encamada en una residencia de ancianos, pero cuya belleza se ha ido incrementando con el paso de los años. Ella es Susan y, en el ocaso de sus días, se da cuenta de que se está enamorando de su cuidadora, la joven Miffy, y siente vibrar su cuerpo y su espíritu cada vez que la coloca, la peina, conversa con ella…

Por otro lado, ‘Cepillar el gato’ es un relato sencillo pero muy provocador en el que la protagonista encuentra en el acto cotidiano de cepillar a su gatete una sensualidad que el mundo exterior le niega. Qué bonita metáfora sobre cómo las mujeres a partir de los 50 seguimos necesitando del tacto, ser reconocidas como un ser sintiente y sexual y no como un mueble antiguo en un rincón.

En los cuentecitos, de entre 10 y 15 páginas cada uno, Campbell habla de esa invisibilidad social de las mujeres, sobre todo a partir de los 70, pero nunca desde el victimismo. Son mujeres activas, que engañan, que desean a hombres jóvenes, que se vengan del pasado y que toman la iniciativa si lo ven necesario.

Otro punto de vista

Sí, seguramente relatos con mujeres mayores de protagonistas habrás leído muchos. De hecho, su estilo es parecido al de Edna O’Brien o Daphne du Maurier. Pero lo que me gusta del punto de vista de Campbell es que se nota que es psicoterapeuta. Describe a sus mujeres con precisión, las disecciona y analiza, pero sin ser turra; todo lo contrario: los perfiles son apasionantes y se empatiza con la mayoría de ellas.

Disfruté muchísimo leyendo este libro. No solo porque ya esté, a mis 50, entrando en la etapa de invisibilidad a la que parece que estoy condenada, sino porque los relatos tienen mucho humor, ironía británica, y no son moñas. No hay moralinas en el mensaje de ‘Cepillar al gato’: Campbell nos recuerda que envejecer es difícil y cruel, pero que sigues siendo tú misma debajo de las canas y las arrugas. Y esa mujer que soy, que eres, que somos, sigue reclamando su dosis de erotismo.


—Begoña Alonso