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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)

VERSIÓN PAPEL

ENCUADERNACIÓN
Rústica
FORMATO
14x21,8
ISBN
979-13-88412-02-8
PÁGINAS
320
PRECIO
23,95 €
EDICIÓN
COLECCIÓN
Impedimenta

Crummey, Michael

Los adversarios

Traducción de Diego de los Santos

Dublin Literary Award

Una fábula feroz sobre la codicia, contada con un humor negrísimo y el pulso de una balada criminal. Michael Crummey, uno de los grandes narradores canadienses del momento, levanta una tragedia familiar de resonancias bíblicas en un rincón helado del atlántico norte, donde el adversario más temible acaba siendo el propio corazón humano. 

Finales del siglo XVIII en Mockbeggar, un puñado de casas aferradas a la costa helada del norte de Terranova. Abe Strapp, heredero disoluto de la mayor casa mercantil del lugar, está a punto de casarse con la hija de un comerciante rival para sellar su dominio sobre toda la bahía. Pero, el día de la boda, irrumpe la persona que más lo desprecia en el mundo: su propia hermana, la Viuda Caines, que viste la ropa de su marido muerto, fuma en pipa y, burlando las leyes que niegan a las mujeres el derecho a la propiedad, ha tomado las riendas del segundo gran negocio de la costa. Con una sola revelación, hace saltar por los aires el enlace. Es el primer disparo de una guerra que se prolongará durante años: hermano y hermana se enzarzan en una espiral de sabotajes y venganzas, pugnando por unos recursos cada vez más escasos y obligando al pueblo entero a tomar partido.

Crummey, Michael

MICHAEL CRUMMEY nació en 1965 en Buchans, una localidad minera de Terranova que sus propios habitantes sabían destinada a desaparecer cuando se agotara el mineral: la mina cerró en 1984 y el pueblo se vació. Ver más

Magnífica... mordaz, magistral... Crummey crea un lenguaje intrincado, vigoroso y evocador.

-Star Tribune

Por momentos obscena, violenta, cómica y espeluznante, Los adversarios presenta un retrato sombrío de la vida colonial y una potente interpretación de las formas en que la “desesperanza viciosa y odiosa” de un rencor puede corromper todo lo que toca.

-The New Yorker