«Tengo algo más de treinta años y talento, pero soy perezoso. Hago trabajos literarios por encargo y solo unos pocos trabajos de creación, los mínimos posibles. Hoy en día se puede vivir de lo que se escribe si se hace de modo continuado y se está dispuesto a escribir lo que el mercado pide.
En cualquier caso, lo más importante para el objeto de este relato es que tengo los nervios destrozados. Lo que no importa es cómo ocurrió. Esa es otra historia, y no pienso contarles toda mi vida».
Jake Donaghue es un escritor y traductor que deambula por un Londres inabarcable intentando compensar de algún modo los errores del pasado. Tras regresar de un viaje a Francia, su vida da un vuelco: su novia, que se ha enamorado de un corredor de apuestas, le pide que se vaya de casa. Desesperado, Jake se ve obligado a recurrir a su exnovia, Anna Quentin, y a un antiguo amigo, Hugo Belfounder, quien en el pasado le inspiró un libro sobre la inutilidad del lenguaje. Así emprenderá su particular descenso a los infiernos, vagabundeando por el Londres más bohemio entre filósofos, sindicalistas borrachos y perros prodigio, en busca de un lugar en el que asentarse.
¡Y con este ya puedo tachar otro libro de mi reto literario para este año!
Me parece impresionante que Bajo la red fuera la primera novela que publicó Iris Murdoch: tanto por su manera de escribir como por su ingeniosa ironía, es una obra madura y afilada que pocos autorxs de 35 años podrían firmar.
La historia sigue a Jake Donaghue, traductor y escritor frustrado que transita errante entre nuevos y viejos amigos, amores y desengaños, y oportunidades de riqueza y de éxito que siempre parece dejar pasar de largo. Entre Londres y París, este personaje a un mismo tiempo tan lúcido y tan irracional se mueve por la bohemia de la época (ya sea el teatro experimental, el cine, la literatura o las borracheras en los pubs aderezadas con discursos socialistas) sin llegar a encajar en ningún sitio.
Bajo la red me ha sorprendido gratamente: es francamente amena, pero también tiene espacio para reflexionar sobre el amor, la vocación o la distancia entre la realidad y nuestra representación de ella. El protagonista, Jake, resulta frustrante en tanto que siempre parece andar en círculos, pero no puedes evitar estar de su lado y confiar en que llegará a aprender de sus errores. ¡Una lectura muy recomendable!

