El aficionado a las fabulaciones de Jon Bilbao (Ribadesella, 1972) ya conoce el inmueble aludido en el título de Esta es tu casa. La vivienda, levantada en un paraje rústico al lado de la villa asturiana natal, se convierte en el foco de este conjunto de relatos y prolonga su curiosa ideación.
Por un lado, el lugar refleja inmediatez costumbrista. Por otra, adquiere rasgos míticos que lo emparentan con Yoknapatawpha, Comala, Macondo, Celama y otros espacios literarios de parecido corte.
Esta es tu casa quiere asentar el carácter emblemático de dicha morada y siete de los nueve relatos reunidos se vinculan de forma directa con ella. El que abre el libro se remonta a la toma de la población por los sublevados en la Guerra Civil.
En el clima de terror impuesto por falangistas y moros se desarrolla la magistral historia alrededor de alguien, quizás un republicano, escondido en el pozo de una cueva. Jon Bilbao despliega un abanico de pasiones, maldades, cálculos y encallecimiento moral que fragua una peripecia espantosa, reflejo durísimo de la condición humana puesta a prueba en una situación límite.
A esta impactante pieza siguen historias contemporáneas vinculadas con la casa. Este nexo no impide la variedad de asuntos y de registros. Un tono cálido de estampa hogareña marca la compra de un video y los cuentos que el niño Jon emborronaba ya con un pequeño reconocimiento.
Jon Bilbao nos atrapa en la red de su ficción con un viejo conocido: el Basilisco. Sucesos misteriosos marcan la relación del personaje con un compañero de colegio. La reaparición de otro amigo de Jon, colega de la Facultad, exhuma una peripecia de violencia. La visita del protagonista a una vieja conocida que está en una residencia es motivo para presentar inexplicables transferencias de sensaciones entre personas y sugerir el motivo del doble.
Al hilo de esta anécdota, de fuerte psicologismo infrecuente en el autor, sale una compleja viñeta acerca de la familia. Además, enriquece Jon Bilbao el ardid de la autoficción al darle maliciosamente tal apariencia a una historia que no puede ser autobiográfica.
La incertidumbre entre verdad e invención se adueña de una pieza en que Jon, a instancias de Emilia, su pareja actual, rescata la trayectoria de su estirpe desde los abuelos. Esta evocación amplía la larga trama imaginaria de base autobiográfica (el Jon literario es escritor y traductor, igual que el Jon civil) que viene desarrollando el autor. Pero ese soporte biográfico resulta engañoso porque la autoficción a que da lugar es solo presunta. Nos hallamos ante el juego, cervantino, de la creación artística. Este relato contiene también reflexión metaliteraria: sostiene que «memoria e imaginación [son] hermanas mal avenidas».
El privilegiado narrador Jon Bilbao refuerza con Esta es tu casa su aventura de desvelar la magnitud paradójica de la vida La doble narración de la última pieza, sumida en niebla y repleta de ruidos y sensaciones raras, salta desde del realismo familiar a la fantasmagoría. Así, el misterio se convierte en elocuente broche del libro.
Los dos relatos no vinculados con la casa buscan evitar la monotonía temática. Pero el al menos el que recurre a lo paranormal e intangible cumple con escaso mérito su objetivo de penetrar en los enigmas del mundo. Hubiera sido mejor suprimirlo porque resulta fallido por el abuso de una cabeza falta de cuerpo y por la rutinaria presencia de una médium.
El privilegiado narrador Jon Bilbao -inquietante, ameno y culto- refuerza con Esta es tu casa su aventura de desvelar la magnitud paradójica de la vida. Pocos como él alcanzan a mostrar tan bien la cara secreta del mundo y a plasmar con semejante acierto el sutil entramado entre la realidad y el misterio.
—Santo Sanz Villanueva

