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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Las librerías navarras premian a Júlia Sardà, Harkaitz Cano y Santiago Lorenzo

Firman Los Listz, Fakirren Ahotsa y Los asquerosos. La ilustradora catalana y los escritores guipuzcoano y vizcaíno acudirán al acto de entrega el 29 de marzo.

Ante una producción anual de casi 90.000 títulos, puede entenderse que haya sido una locura el trabajo de los libreros navarros de las diecisiete librerías de la asociación Diego de Haro para elegir sus tres preferidos del año pasado (los mejores en castellano, en euskera e ilustrado). Pero a locura ellos le añadieron ayer el adjetivo «bonita», contentos de presentar por segundo año, tras un debate de varias reuniones
entre ellos, el Premio de las Librerías de Navarra destacando en castellano Los asquerosos
(Blackie Books), de Santiago Lorenzo (Portugalete, Vizcaya, 1964); en euskera, Fakirren Ahotsa (Susa), de Harkaitz Cano (Lasarte, Guipúzcoa, 1975), e ilustrado, Los Listz (Editorial Impedimenta), con las ilustraciones de Júlia Sardà (Barcelona, 1987). Sin contrapartida económica pero con trofeos creados por alumnos de la Escuela de Arte de Pamplona, el acto de entrega de los galardones será el 29 de marzo a las 13 horas en el Museo de Navarra, donde para la tarde (19 horas) se ha organizado una charla con los tres autores y los editores Enrique Redel y Pilar Adón de Impedimenta y Leire López de Susa, charla que moderará Jesús Arana, de la Biblioteca de Navarra. Un acto el de la tarde que los libreros desean que tenga repercusión «para disfrutar de una charla con autores que a lo mejor de otro modo sería más difícil reunir, pudiendo oír sus opiniones y diferentes puntos de vista», en palabras de Pablo Abarzuza, de Elkar (Pamplona).

Con estos premios, continuó Marta Martínez, de Ménades (Pamplona), los libreros han querido poner en valor «el trabajo de selección de las librerías dentro de la marabunta de novedades, de no novedades, de editoriales independientes… el trabajo que se hace desde editoriales más grandes, más pequeñas, el trabajo de propuestas ilustradas…». «Estamos premiando», defendió Miguel Iglesias, de Letras a la taza (Tudela), «los libros que no tienen que pasar desapercibidos en esa marabunta que nos ofrecen las editoriales. No somos quiénes para decir cuál es el mejor libro, pero sí para decir cuáles no deben pasar al olvido y merecen ser reseñados para el público». Y lo han hecho sin mirar listas de los más vendidos, «sino a las editoriales y a los autores».

Y para ellos es una satisfacción además observar después que los lectores se guían de sus gustos. Lo vieron el año pasado: tras premiar Duelo de Eduardo Halfon, Caliban eta sorgina de Silvia Federici y Cortázar de Jesús Marchamalo y Marc Torices, la gente los pedía. De modo que el galardón pone en valor igualmente su labor prescriptora. «Nos hace ilusión que demos un premio», apuntó Abarzuza, «y que los lectores nos respondan porque significa que lo reconocen. Es la razón de ser de este galardón: valorar el trabajo que hacemos continuamente de descubrir cosas nuevas, de difundir y de divulgar otras líneas de literatura que a lo mejor están más reducidas, con canales de distribución diferentes, no en las grandes superficies…». «En el fondo», señaló Martínez, «premiamos unos títulos concretos, pero también la labor de esas editoriales, ya que entonces los clientes también se interesan más por ellas».

Los Listz de Júlia Sardà (Ed. Impedimenta)
En los debates internos para decidir sus preferidos, los libreros reconocieron ayer que para las obras ilustradas han atendido los consejos de Maider Díaz y Raquel Anocíbar, de Chundarata, por ser la ilustración el cuerpo de su librería. No obstante, no costó demasiado convencer al resto de que Los Listz era «un grandísimo trabajo de ilustración», en palabras de Martínez. «En las ilustraciones y la paleta de colores se ve una forma muy característica de afrontar el libro en relación con la propia historia, que reúne a una familia un tanto peculiar donde cada uno hace listas, con sus filias y obsesiones, sin saber muy bien qué sucederá ante un imprevisto». En las ilustraciones «hay un guiño permanente a
otros diseñadores, artistas, pintores de todas las épocas, sobren todo modernas». Palabras por las que la ilustradora dijo ayer sentirse «muy feliz y emocionada», con el añadido de que es la primera vez que premian una de sus obras. «Y Los Listz me ha hecho especial ilusión, ya que es un libro que pasa bastante desapercibido y sin embargo es uno de mis preferidos: tiene un lugar en mi corazón porque la historia en sí me llama más que otras y disfruté planeándola”. Una historia «existencialista y absurda», siendo para ella «muy placentero intentar traducirla a imágenes y crear un universo» como ella lo percibía. «Fue un reto».

LAURA PUY MUGHUIRO

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