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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
El último latido de Boris Vian

Cuando a un hombre le predicen una muerte temprana, lo único que le queda es la épica de la rebeldía individual. Boris Vian luchará contra el molino gigante de su enfermedad llenándose de pasiones múltiples.

Lo sería todo: ingeniero, novelista, poeta, músico, crítico de jazz, periodista, dramaturgo, traductor, y lo sería en una especie de fuga desesperada hacia adelante para evitar escuchar el pálpito del propio corazón. El órgano que le daba la vida era el mismo que le negaba una existencia prolongada en una de esas ironías que el destino se arroga para sí. Desde la infancia le diagnosticaron una cardiopatía que él combatió nadando, quizá porque el agua es uno de los escasos reinos del silencio que hay en el mundo para olvidarse de las pesadillas propias. Para ese chico con la cabeza arrebatada por la música de Duke Ellington o Charlie Parker, la terapia de zambullirse en una piscina debía suponer un momento esencial del día. Él escogió, entre todas, la piscina Molitor. Y con ese nombre se titula el cómic sobre la vida del novelista que publica la editorial Impedimenta. Estas páginas recuadran en viñetas la asfixia de respirar cuando el calendario viene con las fechas contadas. (…)

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