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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Boris Vian, símbolo de rebeldía de su época

Christian Cailleaux y Hervé Bourhis, dos escritores franceses dedicados a la novela gráfica, son los autores de esta obra que en España edita Impedimenta y en la que se recorre con un tono «melancólico» la apasionante vida de este prolífico artista.

Trompetista, poeta, novelista e inventor, Boris Vian, que pasó la II Guerra Mundial haciendo turismo y acudiendo a numerosas fiestas, falleció a los 39 años por una enfermedad que llevaba tiempo advirtiéndole de que su muerte sería temprana, una vida que queda relatada en el cómic Piscina Molitor.

Christian Cailleaux y Hervé Bourhis, dos escritores franceses dedicados a la novela gráfica, son los autores de esta obra que en España edita Impedimenta y en la que se recorre con un tono «melancólico» la apasionante vida de este prolífico artista, que fue según el editor del libro, Enrique Redel, «un símbolo de rebeldía ante la sociedad de su época».

La publicación de Piscina Molitor coincide con el estreno de la película La espuma de los días del director Michel Gondry que está basada en la novela homónima de Boris Vian (1920 – 1959). Un escritor tan rompedor, que «60 años después de su muerte sigue siendo de actualidad», asegura Rede en una entrevista con Efe.

Estudió ingeniería pero su pasión fue el jazz y la escritura, aunque esta última quedó relegada, durante muchos años, a un mero entretenimiento que utilizaba para divertir a sus amigos al describir las fiestas a las que continuamente asistían.

«Iconoclasta, renacentista, surrealista,…», le faltan adjetivos a Redel para describir a un artista al que le detectaron a los 12 años un reumatismo cardiaco que anunciaba que su muerte sería temprana y que de hecho, sobrevino un 23 de junio de 1959, mientras asistía de incógnito al pase de la adaptación al cine de su novela Escupiré sobre vuestra tumba.

Antes había acudido a la Piscina Molitor, donde solía nadar para fortalecer su corazón y tratar de luchar contra una enfermedad que se empeñaba en determinar su vida. De hecho, con esa imagen comienza y termina esta novela que desde las primeras páginas destaca el trágico final de un artista que nunca estuvo dispuesto a llevar la vida ordenada que sus médicos le exigían.

«El libro se llama Piscina Molitor porque este lugar es un símbolo del París de los 50 y sigue quedando en la mente de los parisinos. La Piscina Molitor cerró y también Boris Vian murió y sin embargo, ambos son símbolos que permanecen», asegura Redel.

Vernon Sullivan, Navis Orbi, Baron Visi o Brisavion, son solo algunos de los numerosos pseudónimos que Vian utilizó a lo largo de su vida para firmar una obra tan cargada de dramatismo y profundidad como de ligereza y despreocupación.

En Piscina Molitor se describe la vida de este ingeniero hecho artista que tuvo una infancia feliz en el seno de una familia burguesa amante del arte, la música y la literatura.

Su padre, «un ricachón» que enseñó a sus hijos el desprecio por el dinero, el ejército y la religión marcó en buena medida su existencia y esto se puede corroborar en su literatura en la que trata temas como el amor, el mundo del trabajo, la religión, la superficialidad o la enfermedad y la muerte.

Un Boris Vian que entabló amistad con buena parte de los intelectuales de la época como el filósofo Jean Paul Sartre, la escritora Simone de Beauvoior o el violinista Yehudi Menuhin quien, junto a su familia, se instaló en la casa de Vian después de que el padre de este perdiese una gran cantidad de dinero en la bolsa y se viera obligado a desprenderse de ella.

La vida swing de Boris Vian se puede leer bajo el título de esta novela gráfica, y precisamente a ritmo de jazz decidió llevar su vida este excéntrico escritor cuya temprana muerte no evitó que se convirtiera en un mito que trascendió su tiempo.

Escrito por Víctor Usón.

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