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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Baudoin y Cărtărescu, dos genios unidos por la adaptación al cómic de «Lulú», – El Diario.es – «Travesti de Mircea Cărtărescu», de Edmond Baudoin

Consciente de que la literatura del escritor Mircea Cărtărescu “no es fácil en absoluto”, uno de los genios del cómic galo, Edmond Baudoin, no dudó en llevar al lenguaje gráfico una de las obras más íntimas y desconcertantes del rumano, Lulú, en el cómic Travesti.

La manera en la que Baudoin conoció a Cartarescu fue demasiado pragmática, pero no estuvo exenta de cierto romanticismo ya que, según cuenta a Efe con motivo de la publicación en España de la obra, fueron sus alumnos rumanos quienes, enamorados de su trabajo, le “unieron” con su compatriota. Y después llegó la amistad de la mano de esta novela gráfica (Impedimenta).

Una nueva relación de la que ha “aprendido” porque para este artista, uno de los más respetados de la “bande dessiné” francesa, “siempre se aprende de todo”.

“Aprendemos hasta el final, aunque parezca que no hayamos aprendido nada realmente. En eso consiste la vida. En conocer gente y trabajar. Y, sin duda, en este libro hay mucho trabajo: los textos de Mircea son muy complejos”, afirma.

Aunque apostar por adaptar “Lulú” fue algo que acordaron entre los dos, Baudoin no recuerda por qué se decantaron por esta obra (1994) en la que Cărtărescu ofrece su versión de la figura del artista adolescente en la persona de Víctor, un escritor torturado que vive obsesionado por Lulú, uno de sus compañeros de liceo que, disfrazado de mujer y aprovechando la fiesta de clausura de un campamento de verano en 1973, lo fuerza a un contacto sexual.

Una novela que el francés no conocía, confiesa, al igual que el resto de los libros del escritor rumano. Pero con motivo de esta adaptación al leerlo le sucedió lo que sucede “con todos los grandes autores”: “vi que el libro que tenía entre las manos no solo era un libro, sino que era una obra escrita en varios capítulos que han sido continuamente revisados y corregidos a lo largo de toda una vida”.

Aunque advierte que “quizá sea algo pretencioso” para el galo ilustrar un texto ajeno supone “establecer un diálogo”. Y en ese intercambio “tan particular” existe, a menudo, “un enriquecimiento mutuo. Así que adaptar este libro le ha pasado lo que le pasó a Cărtărescu al escribirlo: intentar llegar “al fondo de su alma”.

Pero lo ha hecho llevando a Lulú a su terreno, porque “no sabría hacerlo de otro modo”. “El trabajo previo que llevo a cabo antes de sumergirme en la obra de otro autor suele consistir en caminar, caminar mucho, tomar notas. Procuro hacer el texto mío, en la medida de lo posible. Todo se entrelaza y comienza a tener sentido”, explica.

Eso sí, advierte, llevar a su lenguaje a Cărtărescu no ha sido “difícil”. “De su cabeza —cuenta— brotan tantas imágenes tan distintas: insectos, monstruos, hadas… intento reproducir a través de mis dibujos lo que piensa, y es como un juego, pese a que su literatura no sea fácil en absoluto”.

Y tanto ha caminado junto a los personajes de Cărtărescu que ahora tiene claro que sus alumnos tenían razón, porque “sí que es verdad” que tenían que encontrarse. “Es una alegría”, matiza.

Comprometido con los derechos humanos y con la defensa de este planeta (como lo demuestra en obras como El sabor de la tierra (Astiberri), donde aborda el conflicto armado colombiano) en la actualidad, y desde su casa en Francia, cuenta que debemos “aprovechar o entender” la pandemia del coronavirus “como una oportunidad”.

“Siento que es una advertencia, el comienzo de algo importante, profundo, y que atraviesa la ecología y la economía. También, por supuesto, el tejido social. Hablo de oportunidad porque se nos está brindando la ocasión de cambiar nuestro modo de vida. Y parece urgente”, concluye.

—Pilar Martín, El Diario.es

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