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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Sueños hechos añicos – Diario Vasco – «El grupo», de Mary McCarthy

Las historias cruzadas de nueve amigas egresadas del elitista Vassar College en el Nueva York posterior al crac del 29 son los mimbres con los que Mary McCarthy (Seattle, 1912-1989) representa una potente y desencantada crónica de sueños veinteañeros. Con tintes autobiográficos, esta novela coral recrea los itinerarios que emprenden estas mujeres, idealistas y cultas, cuando comienzan a tantear su futuro profesional y sentimental y conocen a hombres que en algunos casos encarnarán el reverso de sus anhelos. Publicada hace sesenta años, su tratamiento explícito, casi pedagógico, de cuestiones como el sexo y los anticonceptivos suscitó un escándalo de aúpa. Si en El oasis McCarthy realizó un despiadado retrato colectivo de cierta intelectualidad neoyorquina, en El grupo el foco se desplaza a los proyectos de vida, aún no hechos añicos por el desencanto, de unas jóvenes a las que «lo peor que podía pasarles era llegar a ser como papá y mamá, unas personas envaradas y timoratas». Se consideran integrantes de la élite social y su fe inquebrantable en el progreso de su estatus social no comenzará a resquebrarse hasta que los primeros reveses de sus muelles existencias hagan pedazos cualquier vestigio de inocencia. El principio de realidad se abrirá paso a codazos. Una prosa elegante, culta y que moldea con inteligencia la caracterización psicológica de los personajes enmarca las andanzas de estas jóvenes hijas de papá y mamá desde 1933, cuando se casa Kay, la iconoclasta del grupo, y hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Ellas son: Kay, ejecutiva en Macy’s; Dottie, la guardiana del decoro, en apariencia; Pokey, a la que regalaron un avión cuando se graduó; Helena, la rara del grupo; Libby, pasión por la literatura; Priss, la empollona liberal; Lakey, altiva y rica; Norine, intelectual y pragmática, y Polly, cuyo corazón está siempre con los perdedores de todas las batallas.

—Íñigo Urrutia, Diario Vasco.

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