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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Diez libros para seguir enamorados del amor (y no estar locos) – Traveler – «El fantasma y la señora Muir», de R. A. Dick

O por qué pese a Tinder y las relaciones líquidas esta fe no tiene fin

Seguimos enredados en el amor. Seguimos hablando del amor, consumiendo amor, enganchados al amor, dudando del amor, sufriendo como perros por amor, riéndonos del amor, confundiéndolo, buscándolo, perdiéndolo, ninguneándolo, soñándolo, maldiciéndolo, atesorándolo, gozándolo, amándolo…

El fantasma y la señora Muir, de R. A. Dick. (Ed. Impedimenta)

Publicada en 1945, y germen de la célebre película de Joseph L. MankiewiczEl fantasma y la señora Muir fusiona con increíble naturalidad el relato gótico –con sus tormentas, sus velas y sus ventanas que se abren en la oscuridad–, con el drama romántico y la alta comedia en un equilibrio de tonos y géneros que podría caer en lo disparatado, pero aterriza en una fantasía deliciosa. Al fin y al cabo, como aprendimos en Con faldas y a lo loco, nadie es perfecto, así que, ¿por qué no podría ser tu novio… un fantasma, si el tipo te hace feliz?

R. A. Dick (seudónimo masculino de la autora irlandesa Josephine Aimee Campbell) cuenta en este libro la historia de Lucy Muir, una joven viuda a la que todo el mundo considera “muy poca cosa” y que, agobiada por las deudas y la familia política, decide mudarse a Gull Cottagea una casita ubicada en un pintoresco pueblo costero inglés llamado Whitecliff.

Pero nada es tan idílico como en las postales o en la maravillosa portada de El fantasma y la señora Muir. Según los rumores que corren por la zona, la casa que ha decidido alquilar está embrujada (razón de que sea tan barata) y el espíritu del atractivo y arisco capitán Daniel Gregg, su antiguo dueño, vaga por sus habitaciones importunando a todos los que osan alterar su descanso. Sin embargo Lucy –que es un ser obstinado, vulnerable y soñador– no sólo no se dejará intimidar, sino que se acabará enamorando de su fantasma. Un bello, sutil y cómico relato para seguir creyendo en el amor, pese a sus evanescencias.

—Isabel Navarro, Traveler.

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