cabecera 1080x140
Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Las aventuras alemanas de Huck Finn

El clásico de Mark Twain es rescatado por Olivia Vieweg e Impedimenta, adaptándolo a la época actual y situando la acción en Alemania.

En Dear Mark Twain, un libro que recoge cartas enviadas al autor estadounidense, hay una misiva de W. E. Parkhurst, director del Weekly Courant, fechada el 4 de abril de 1885. Parkhurst quería avisar a Twain de que era imposible encontrar un ejemplar de Las aventuras de Huckleberry Finn en la biblioteca pública de su ciudad:

Estimado señor:

A partir de un breve encuentro con usted, acaecido con ocasión de su visita a la ciudad hace unos quince años, me he permitido realizarle una copia mi periódico, en el que verá que los directores de nuestra biblioteca han decidido impulsar las ventas de Huckleberry Finn negándole un lugar en nuestra biblioteca. Le puedo asegurar que la ansiedad para ver y leer Huckleberry es creciente por aquí; los adultos preguntan a diario dónde pueden comprar Finn e incluso los niños piden Huckleberries; la única manera de mantener a nuestros chicos en la rectitud moral es con la promesa de darles un ejemplar del “HF” rechazado de Mark Twain. Ya sea como incentivo u opiáceo, la promesa de un ejemplar de esta obra es un gran éxito.

Las mismas aventuras que horrorizaron a los libreros de Concord por la crudeza del lenguaje de Huck, por su falta de respecto a la religión y a la autoridad de los adultos, han seducido, y siguen haciéndolo, a generaciones de lectores. Como a la alemana Olivia Vieweg, que no dudó en elegir ese clásico de la literatura entre los muchos del catálogo de la editorial Suhrkamp Verlag para abordar su adaptación gráfica.

P.D.: Su Huck Finn, que ahora publica en español Impedimenta, no hace de las suyas a orillas del Mississippi sino en la ciudad de Halle, en la antigua Alemania Oriental.

Por Virginia Collera.

Scroll Up