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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Algo pasa en las letras irlandesas – Vanity Fair – «Una chica es una cosa a medio hacer», de Eimear McBride

UNA CHICA ES UNA COSA A MEDIO HACER, LA EXITOSA NOVELA DE CULTO DE EIMEAR MCBRIDE, LLEGA POR FIN A LAS LIBRERÍAS ESPAÑOLAS DE LA MANO DE LA EDITORIAL IMPEDIMENTA.

Desde James Joyce y Samuel Beckett, es decir, desde hace más de 100 años, el mundo no había prestado tanta atención a lo que se producía literariamente en Irlanda como ahora. ¿Por qué? Se dice que el negocio se había vuelto tan conservador que escaseaban apuestas del suficiente calado literario. Pero cuando estalló la crisis hace casi una década, la cosa cambió. Editores despedidos de grandes grupos fundaron sus propios sellos y se la jugaron con novelas que, de otro modo, jamás se hubiesen publicado. Todos estaban hartos de lo que habían leído hasta entonces. Así fue como en 2017 el mundo descubrió a Sally Rooney. Y en parte lo hizo porque Eimear McBride había allanado el terreno. Nacida en 1976 y de otra generación (Rooney es de 1991), la prosa punzante de McBride tiene más que ver con la de Kathy Acker, pero se iguala a Rooney en la manera en que cosifica a los hombres y los convierte en puros objetos del deseo ante los que ella — personajes que la representan— se erige como una suerte de víctima poderosa e insaciable.

INFLUENCIA
Eimear McBride no es la próxima Sally Rooney. Podría decirse que sin Una chica es una cosa a medio hacer tal vez no hubiese existido la carrera de Rooney.

Una chica es una cosa a medio hacer, su primera novela, es un salvaje texto de iniciación —al erotismo— en el que la protagonista pierde la cabeza —y arde todo el tiempo— por un tipo 20 años mayor. Aunque la escribió en seis meses, tardó nueve años en encontrar editor. Publicada en 2013 —tres años antes que Conversaciones entre amigos, de Rooney— es ya hoy, a su llegada a España con la editorial Impedimenta,
una novela de culto con una infinidad de premios, y su autora, algo así como la antecesora más directa de la celebrada responsable de Gente normal.

—Laura Fernández, Vanity Fair.

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