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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
ENTREVISTA Maryse Condé: “La pandemia destruirá el mundo o lo cambiará definitivamente” – El Confidencial – «La deseada», de Maryse Condé

  • La escritora nacida en la isla de Guadalupe obtuvo el Nobel de Literatura alternativo en 2018 y su nombre no ha dejado de sonar en las quinielas. Impedimenta recupera su obra ahora en español

Apenas un día tardó Maryse Condé (Isla de Guadalupe, 1937) en contestar a este cuestionario. A sus 84 años dice que ahora dicta, que está en una silla de ruedas, que está más cansada. Pero sigue demostrando una gran energía. La energía desbordante de una vida que la llevó desde su Guadalupe natal a París con 16 años y después ya como profesora a Guinea, Ghana y Senegal, y a las universidades de Columbia, California, Berkeley, La Sorbona, Virginia y Nanterre. Entremedias también se casó dos veces y tuvo cuatro hijos.

Y, con más de cuarenta años, empezó a escribir novelas. Publicó la primera, ‘Hérémakhonon’, en 1976. En ella ya estaban sus temas cruciales: la raza, el género y la identidad. A finales de los ochenta comenzaría a ganar prestigiosos premios en Francia, país con el que mantiene una relación ambivalente, puesto que siempre ha defendido la independencia de Guadalupe. Y en 2018 obtuvo el premio Nobel alternativo, promovido por diversas organizaciones, después de que la Academia Sueca cancelara el Nobel oficial aquel año por los escándalos sexuales. No obstante, desde entonces su nombre no ha dejado de sonar en las quinielas.

La editorial Impedimenta está ahora rescatando la obra de esta prestigiosa escritora para los lectores en español con la traducción de Martha Asunción Alonso, que también ha traducido esta entrevista. Novelas como ‘Corazón que ríe, corazón que llora’, ‘La vida sin maquillaje’ o, la más reciente, ‘La deseada’, una hermosa historia de tres mujeres de tres generaciones diferentes, las vejaciones sufridas y sus anhelos. Leer a Maryse Condé, que sigue en forma a sus casi 84 años -los cumple ahora en febrero- es un gustazo literario.

PREGUNTA: ‘La deseada’ es una novela sobre crecer y desarrollar una identidad. ¿Fue esta una de las dificultades cuando llegó a Francia? He leído que usted se dio cuenta de que era negra cuando llegó a París a los 17 años.

RESPUESTA: Nací en el núcleo de la burguesía negra. En mi novela ‘Victoire, la madre de mi madre’ ya conté cómo los miembros de mi familia se vanagloriaban de ser “Supernegros”. En definitiva, fui una niña mimada y crecí creyendo que el mundo me pertenecía. Cuando llegué a Francia con 16 años para cursar estudios en la Escuela Normal Superior descubrí, gracias al padre de una amiga que era profesor de Historia en La Sorbona, el pasado africano, el colonialismo y la herida que mis padres siempre me habían ocultado. Fue un duro golpe y, a partir de ese momento, mi vida cambió por completo. Podría decirse que entonces empezó mi militancia.

P: La novela también habla de las calamidades que sufren tres mujeres de tres generaciones. Vejaciones de los hombres y también falta de afectos entre las propias mujeres. En los últimos años ha habido avances en los derechos de las mujeres, pero ¿podría la pandemia limitarlos? Pienso en la conciliación entre el trabajo y la vida personal.

R: No sabría decir en qué medida la pandemia influye en las condiciones de vida de las mujeres, pero sí sé que estas últimas han cambiado mucho. Ahora ya no se resignan a servir ciegamente a los hombres y elevan sus voces, tanto en el ámbito de la política como en otros, exigiendo ser escuchadas. La sociedad guadalupeña ha cambiado y las mujeres también.

Maryse Condé
Maryse Condé

P: Usted, de hecho, empezó a escribir con más de 40 años. Antes tuvo cuatro hijos, trabajó…

R: Empecé a escribir tarde porque me faltaba confianza en mí misma. Suelo contar que, de niña, le confesé mi sueño de ser escritora a un amiga de mi madre y esta me respondió lo siguiente: “la gente como nosotros no escribe”. Nunca he sabido qué quiso decir exactamente, pero me dejó sin habla. Un buen día, ya no pude soportarlo más y me lancé a escribir. Fue como dar rienda suelta a una fuerza reprimida en mi interior. Mi marido, desde entonces, siempre ha estado a mi lado, animándome.

P: ¿Cómo se organizaba sus días a la hora de escribir? Antes y ahora.

R: Me habría gustado no tener otra cosa que hacer. Pasarme los días enteros escribiendo. De joven, cuando aún gozaba de buena salud, me levantaba muy temprano. Mi marido y mis hijos seguían durmiendo y yo me ponía a escribir. Compaginaba la enseñanza en la universidad con mis proyectos personales. Hoy en día el cuerpo ya no me obedece y me veo obligada a escucharlo, de modo que solo escribo cuando no me siento demasiado cansada.

P: Por cierto, ¿cómo está llevando la pandemia?

R: Como todo el mundo: entre el terror y el hastío. Además, mi imaginación de novelista tiende a verlo como un acontecimiento decisivo que destruirá el mundo o tal vez lo cambiará definitivamente.

“El mundo, y no solo Francia, sigue enfermo de racismo e intolerancia y sometiendo a las mujeres. No sé si mañana todo será diferente”

P: ¿La pandemia creará una sociedad más desigual y nos hará retroceder en derechos? Por ejemplo, la diversidad racial. Hace poco usted decía que “Francia todavía es racista”.

R: No sé qué nos depara el futuro. El mundo, y no solo Francia, sigue enfermo de racismo e intolerancia y sometiendo a las mujeres. No sé si mañana todo será diferente. Aunque sí comienzan a verse algunos cambios. Los negros de los Estados Unidos, con el movimiento Black Lives Matter, se van atreviendo a hablar; y mujeres de todo el planeta denuncian la opresión que sufren. Muchas novelas recientes e iniciativas como el MeToo son la prueba de ello.

Maryse CondÈ, French writer. Credit: Ulf Andersen / Aurimages.
Maryse Condé, French writer. Credit: Ulf Andersen / Aurimages.

P: Pero, por ejemplo, ahora mismo en Occidente ya han empezado las vacunaciones, pero no ocurre lo mismo en África. De hecho, no sabemos qué está pasando en África.

R: En África todo va por rachas. Al principio, la pandemia no causó grandes estragos. Los médicos decían que la población era joven y resistente. Después la situación se invirtió y ahora la pandemia se está cebando con África. Por desgracia, el continente está habituado a enfrentarse a este tipo de pruebas. El ébola, por ejemplo, causó miles de víctimas.

P: Otro debate que ha surgido es el cierre de fronteras, a causa de la pandemia. Esto supondría un retraso de décadas para la Unión Europea. ¿Cómo lo observa?

R: Pienso que, de ser necesario, habrá que cerrar las fronteras. Es algo que me causa mucho dolor, pues una de mis hijas vive en Haití y una de mis nietas en Abiyán, en Costa de Marfil. No obstante, si es para mejorar las cosas para todos, estaría dispuesta a aceptarlo.

Si recibiera el Nobel oficial, ¿sería el cénit de su carrera literaria? Respuesta: No.

P: En 2018 recibió el Nobel alternativo pues aquel año la Academia Sueca no otorgó el real por los escándalos sexuales. Si lo recibiera ahora, ¿sería el cénit de su carrera literaria?

R: No.

P: Usted siempre ha defendido la independencia de Guadalupe, ¿cree que se verá algún día?

R: La independencia de Guadalupe es un sueño. Mi generación lo anheló intensamente, por la pobreza económica generalizada, la imposición de los valores extranjeros y la arrogancia de ciertas clases sociales guadalupeñas. No conseguimos que triunfaran nuestras ideas, tal vez por falta de organización. Me paso la vida tratando de entender qué errores cometimos.

—Paula Corroto, El Confidencial.

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