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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
La niña que aprendió el ruso a base de golpes – La Razón «El jardín de vidrio», de Tatiana Ţîbuleac

  • Este es un libro magistral y cruel. Tibuleac refleja la realidad de los antiguos países soviéticos a través de una mujer a la que obligan a hablar en ruso

Vuelve Tatiana Tibuleac (Chisnau, Moldavia, 1978) con una historia estrechamente relacionada con la lengua, la que a veces se crea artifi cialmente, se impone y desaparece dejando un desarraigo muy parecido a la orfandad. La protagonista de esta historia es una niña sacada de un terrible orfanato por una anciana sucia y miserable que la «rescata» para recoger por las calles botellas de vidrio que después vende. Esta mujer le prohíbe hablar su lengua natural, el moldavo, y la obliga a aprender el ruso a base de golpes. Lastochka, sin embargo, se considera afortunada, esa vieja que la maltrata y le da lecciones sobre el sufrimiento es, al fin y al cabo, lo único que ha tenido en su vida parecido a una madre.

En otro contexto, el de los años más duros del comunismo soviético y su posterior desintegración, Tibuleac vuelve a los temas esenciales de su obra que descubrimos en «El verano que mi madre tuvo los ojos verdes»: la maternidad y la falta de amor en la infancia. Ahora todavía con mayor complejidad: su mirada se dirige a una sociedad que hace recordar los sufrimientos de un Charles Dickens, ese mundo despiadado donde las carencias de pan son tan dolorosas como las de afecto, pero en la que, afortunadamente, hay fugaces momentos de compasión que realzan esa belleza que brota imparable en los que han sido maltratados.

▲ Lo mejor
Que indaga en los sentimientos de sus personajes con una intensidad y un control absoluto de las técnicas.


▼ Lo peor
Definitivamente, nada. Son muy interesantes el tratamiento del lenguaje y la mirada de la autora.

—S. Fernández Prieto, La Razón.

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