Tal sería el caso de su primera novela, La Fábrica (2013), donde su experiencia en una cadena de montaje de coches le permitió reflexionar sobre la inquietud que le generó aquel trabajo y esbozar su preocupación literaria principal: la oscuridad de aferrarse a las percepciones. Su segunda novela, Agujero (2014; Impedimenta, 2021), coincidió en el tiempo con su traslado al campo, circunstancia clave que, en palabras de la autora, le proporcionó la imagen final del libro. Oyamada recibió el Schincho Prize for New Writers en 2010 por su primera novela, así como con el premio Akutagawa por la segunda, sin duda la mención literaria más relevante en Japón. Con el volumen de relatos Jardín (2018; Impedimenta, 2026), Oyamada afianza una obra inquietante y singular, en la que lo cotidiano se ve atravesado por una perturbadora sensación de extrañeza. Hiroko Oyamada es considerada heredera de autores como Franz Kafka y Mario Vargas Llosa, y muchos comparan su escritura con la de Yōko Ogawa. Actualmente vive en Hiroshima con su marido y su hija.



