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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Asesinato en las aulas

Impedimenta publica la tercera novela del excéntrico detective Gervaise Fen, un clásico británico que hará las delicias con su fino humor y referencias literarias.

Los anglófilos y los amantes de las novelas de detectives clásicas tienen una cita en las librerías. Su cita es Trabajos de amor ensangrentados, la tercera novela que publica Impedimenta de Edmund Crispin, un clásico del género que está siendo redescubierto en España en los últimos años. Primero fueron La juguetería errante y El canto del cisne, donde ya tomamos medida a un estilo de fino humor británico, con numerosas referencias literarias y un protagonista peculiar, el excéntrico profesor de Lengua y Literatura en Oxford y detective aficionado Gervaise Fen.

Hay novelas que se escriben solas por la tremenda personalidad de su protagonista. Este es uno de esos casos. Gervaise Fen, cuestionable conductor de su querido coche Lily Christine III, se convierte en motor de las historias. Es un personaje que se hace rápidamente un hueco en nuestro corazón, con su estilo alocado y agudo a la hora de resolver los crímenes, muchos de ellos planteados como un reto intelectual de primer orden al aparecer de imposible resolución en un primer vistazo.

Trabajos de amor ensangrentados parafrasea el título de una famosa obra de Shakespeare, Trabajos de amor perdidos y es que esta es una de las claves de un misterio que se desarrolla en un ambiente muy británico, como es el internado de un colegio situado en un clásico cottage inglés.
Esta es una característica de las novelas de Edmund Crispin. Rezuman ambiente británico por los cuatro costados. No en vano, las dos primeras novelas se desarrollan en Oxford, mientras que Trabajos de amor ensangrentados nos introduce en el sistema educativo británico a través de un misterio originado en el corazón del colegio Castrevenford.

El nudo de la novela se origina el día antes de la graduación de los alumnos, con la muerte de dos de los profesores de este colegio y la desaparición de una alumna. Aparentemente no hay una razón clara que conecte estos hechos, aunque poco a poco el genio de Gervaise Fen va descubriendo una conspiración con toques shakesperiano.

El tono de la novela está fuera de toda solemnidad, siendo este uno de los fuertes de Crispin, que es capaz de mantener una sensación de fina ironía en las descripciones de los personajes y situaciones, ofreciendo una interesante vuelta de tuerca al modelo habitual de novela de detectives. Esta apuesta de Edmund Crispin descarga por un lado la habitual tensión dramática del misterio, pero por otro ofrece un atractivo más para sumergirse en el mundo de Gervase Fen mientras nos tomamos una taza de te con galletas de mantequilla y un sándwich de pepino.

Por Miguel Ferrary

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