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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Jon Bilbao: “Podemos encontrar épica en nuestro día a día a veces gris y tedioso” – Diario de Navarra – «Basilisco», de Jon Bilbao

Su último libro lo componen relatos que acaban convertidos en los capítulos de una novela para comparar la masculinidad del ‘western’ y la de hoy

Preguntar a Jon Bilbao por ‘Balada por un ataúd’ le regresa a cuando tenía 8 años y a uno de sus “productos culturales preferidos de la historia”. A partir de ese cómic del teniente Blueberry, firmado por Jean Michel Charlier y con ilustraciones de Jean Giraud, el género western le ha acompañado a lo largo de la vida, leyendo cómics o literatura o viendo cine. Y de ahí se entiende que fuera surgiendo en él la idea de escribir algo del Oeste, que tomó forma en Basilisco, un libro de relatos desarrollados en el pasado del Far West y en nuestro presente y donde, para dar conexión al conjunto, rescató a un personaje aparecido en obras anteriores. Es un ingeniero que ha abandonado su profesión y se dedica a escribir y al que, en un viaje por EE UU, conoce la historia de un personaje mítico del Oeste americano, escribiendo un relato del Oeste que surge en el interior de otro de corte realista y ambientado en el hoy. Publicado en 2020, este abril las librerías de Navarra de la asociación Diego de Haro la consideraron la mejor obra en castellano. Bilbao estará mañana en Pamplona, recogiendo el galardón en la Feria del Libro.

Al margen del disfrute estético que le produce a Bilbao ser partícipe de esa búsqueda de la frontera de los espacios de liberación personal que caracterizan el género del western, hoy le atrae “su enorme poder simbólico, metafórico, alegórico, que permite, por ejemplo, que alguien nacido en Ribadesella en el 72 pueda escribir relatos del Oeste llevándolos a su terreno y utilizando todos esos arquetipos para hablar de algo que le interesa”.

¿Y qué es en Basilisco? “Contraponer la masculinidad idealizada que se encuentra muy a menudo en el género del Oeste y la masculinidad de hoy; compararlas y ver si toda la épica se quedó allí, en el siglo XIX, en la persecución de la frontera, o si también podemos encontrar alguna épica en nuestro día a día actual que a veces nos parece gris y tedioso”. Y Bilbao cree que sí. “Lo que pasa es que, cuando muchas personas se despiertan por la mañana y ponen un pie en el suelo, están haciendo una demostración de coraje, y en algunos casos incluso de heroicidad”.

Autor de cuentos y novelas, Basilisco parece aunarlo todo y ser un libro de relatos que, conforme se avanza en su lectura, se descubren como los capítulos de una novela. “Es un libro muy fronterizo. Primero, en esa cuestión de género narrativo. Además, se mueve en la frontera entre el presente y el pasado y, de manera muy importante, en la frontera entre la realidad y la ficción, que se nutren mutuamente”. Y es que John Dunber, ese personaje mítico del Oeste americano que vive en los relatos del western, “es una proyección de los anhelos y frustraciones del escritor, de modo que entre los grupos de relatos hay múltiples relaciones causa y efecto, rimas y reflejos deformados”, añade Bilbao.

LA MEDIANA EDAD

La aparición en Basilisco del escritor y su pareja, que ya han sido personajes en obras anteriores de Bilbao, se debe a que, al surgirle la idea de escribir un libro con relación con el western, no quiso que se viera como desvinculado de todo lo publicado por él antes, “como un divertimento, un capricho o una frivolidad”. “Quería que entroncara con los temas que aparecen en mis libros”, puntualiza. Por eso el escritor y su pareja son “anfitriones o puente entre los lectores y el western”.

Además de ser el basilisco un animal mitológico, esta palabra -“muy bonita y sonora”- sugería a Bilbao la imagen de una persona colérica que se solivianta con facilidad y que recurre a la violencia para resolver los problemas. La expresión común de ‘hecho un basilisco’.

Sin embargo, ni este ni el escritor que en el libro narra las historias del Oeste parecen de inicio sufrir arranques coléricos. Menos aún el escritor. Lo suyo es un enfado soterrado, de baja intensidad, “del que a lo mejor ni siquiera uno es consciente la mayor parte del tiempo”. “Sufre un enfado fruto de la frustración, de la falta de comunicación con su pareja, de su incapacidad para decir lo que quiere o de concretarse así mismo lo que desea en la vida. Y ahí, por no haber sabido controlar el enfado a su debido tiempo, se pone hecho un basilisco cuando se desata”, revela Bilbao.

Y como de algún modo debía dar salida al enfado soterrado del escritor de su novela, recurrió al género del western “por permitir visualizar toda esa violencia, en algunos casos explícita y que duele en los ojos, no como en las películas de Hollywood de los años cincuenta donde los disparos de revólver no agujereaban la ropa y nunca se veía ni una gota de sangre”.

Este escritor y Bilbao comparten muchas coincidencias biográficas, como ser los dos ingenieros de minas -“hay que sacarle partido a todo”-, haber abandonado su profesión y estar escribiendo. Y es que para el autor asturiano es materia prima la experiencia propia, el entorno, “cuanto más cercano, mejor”, y es lo que ha hecho, “quizá en Basilisco de una manera más manifiesta y evidente que en otras ocasiones”. Pero hasta ahí. El personaje escritor no es él, no es un libro autobiográfico.

“He tratado de plasmar unas situaciones y una realidad con la que espero que muchas lectoras y lectores se puedan identificar: las problemáticas características de la mediana edad que tiene ese escritor las puede compartir bastante gente que ni sea escritor, ni sea ingeniero, ni haya leído nunca nada del Oeste, ni viva en la cornisa Cantábrica”, ríe.
Si la experiencia propia es materia prima al escribir, otra, “muy importante”, es la imaginación, ”que no fantasía”. “No inventar dragones y duendes, sino sacar punta a esa experiencia propia, deformarla, descontextualizarla o mostrarla desde ángulos a priori inesperados, que es lo que refina esa experiencia propia y la convierte en materia literaria”, añade, explicando que “la mayoría de las veces la experiencia propia en bruto no basta para escribir”. “Experiencias que nos parecen trascendentales y que marcan un antes y un después en nuestra vida no son más que una sarta de tópicos puestos sobre el papel, de modo que hacer un volcado sobre la experiencia, por singular que sea, no siempre basta para generar una buena obra literaria”, puntualiza.

Basilisco le ha permitido a Bilbao introducirse por primera vez en el género del western. También, un aprendizaje: tener fantasías no es un ningún problema. “Me encantaría buscar mi propia frontera, una realidad para construirme a mí mismo”, confiesa. Algo muy sano, añade, siempre y cuando no se culpe a quien se tiene alrededor por no poder hacerlo. “Porque, si no lo haces, seguramente es porque no quieres hacerlo y, seguramente también, aunque fueras capaz de hacerlo no, no te convertirías en la persona que sueñas ser”. Por eso, si alguien quiere cambiar, debe hacerlo “desde el aquí y el ahora y con las personas que tiene alrededor, no esperando situaciones idóneas porque lo más probable es que nunca se presenten”. Escribir Basilisco le permitió a Bilbao concretar en palabras algo que ya estaba rondando. “De vez en cuando, no está de más recordarnos alguna …”.

—Laura Puy Muguiro, Diario de Navarra.

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