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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
La ficción, la vida y los amores de Frank Lloyd Wright

En la novela Las mujeres, el escritor norteamericano T. C. Boyle indaga sobre la vida y las relaciones amorosas de Frank LLoyd Wright (1867-1957), quien se casó tres veces y tuvo varias amantes, un relato ambientado en Taliesin (Wisconsin) a través de la mirada de un personaje de ficción, Tadashi Sato, un aprendiz japonés de la escuela taller del genial arquitecto del siglo XX.

Ícono de su tiempo, al igual que otros geniales de la época como Picasso, Wright era un hombre terriblemente egocéntrico, alrededor suyo giraron las mujeres que amó, sus aprendices subsumidos a su talento y a sus caprichos, todo le era permitido ante la magnificencia de su obra.

“La vida me puso pronto en la encrucijada de elegir entre la arrogancia sincera y la modestia hipócrita: me quedé con la arrogancia”, una frase de Wright que marca el eje desde el cual el autor arroja luz sobre este personaje tan cruel y al mismo tiempo alucinante, con un gran poder de seducción e indiferente frente al sufrimiento de los demás.

Thomas Coraghessan Boyle está considerado uno de los más importantes narradores americanos de las últimas décadas. Nació en Peekskill, Nueva York, en 1948. Se licenció en Inglés e Historia por la Universidad de IOWA, donde terminó su primer libro de relatos, Descent of Man (1979) y a partir de ese momento desarrolló una importante producción literaria con algunos títulos traducidos al castellano. Actualmente vive en una casa diseñada por Frank LLoyd Wright, “la George C. Stewart House”, en Santa Bárbara, California.

Al revés de las agujas del reloj, el autor de Música acuática, El fin del mundo, El balneario de Battle Creek, y San Miguel despliega los amores de Wright en esta novela -recién publicada por Impedimenta, con la traducción de Julia Osuna Aguilar- comenzando con su tercera esposa, Olgivanna, una bailarina montenegrina, que había sido alumna del místico armenio Georges Gurdejeiv.

Luego continúa con Miriam, una feminista adicta a la morfina, y Mamah (Mariah Borthwick Cheney), esta última amante del creador de la arquitectura orgánica, fallecida a manos de un sirviente, que con un hacha la mato y a otras seis personas antes de prender fuego a la casa -erigida en Taliesen, el lugar en el que transcurrió la niñez de Wright- y su primera esposa Kitty, con la que tuvo seis hijos.

No es la primera vez que el escritor aborde el género de la biografía novelada, ya lo había hecho con el doctor Kellog -el creador de los famosos cereales-, el sexólogo Alfred C. Kinsey y el explorador Mungo Park: todos personajes egocéntricos y geniales.

Desde la mirada del aprendiz japonés -un mundo que tuvo una importancia fundamental en las creaciones de Wright-, cada una de las mujeres descriptas van configurando la personalidad del arquitecto con la veracidad de la ficción, ya que salvo algún comentario periodístico, la lectura siempre parte de la subjetividad del escritor.

En Taliesin, su casa confundida con la naturaleza, arroja por sí misma una historia trágica: en el primer incendio que destruyó todo el edificio falleció su amante y seis personas más a manos de un empleado, Julian Carlton, y en el segundo, ocurrido en 1925, una falla eléctrica volvió a destruir la casa, pero volvió a resurgir debido a la obsesión de Lloyd Wrigt por mantenerla en pie. Esa tercera versión, que aún subsiste, fue donde el patriarca de la arquitectura fundó en 1932 la “primera hermandad Taliesin”, una especie de escuela para aspirantes a la profesión, que aprendían con la práctica y sin que nadie les pagara un centavo.

Esas mujeres que pasaron por su vida, en una trama que tiene mucho de telenovela -en la que se refleja la sociedad norteamericana-, dejan al descubierto los puntos débiles y oscuros del famoso arquitecto, lleno de deudas, siempre al filo de la ilegalidad -incluso estuvo en la cárcel y fue juzgado- al mismo tiempo que creaba las increíbles obras por las que es recordado.

“¿Conoció al hombre que los japoneses venerábamos bajo el nombre de Wrieto-san? ¿Quién fue después de todo?”, se pregunta el aprendiz y remata ¿”Era el genio herido o el mujeriego y el misántropo que abusaba de la confianza de casi todo aquel que conocía, sobre todo de las mujeres, muy especialmente de ellas?”.

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