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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Jon Bilbao, el escritor más inquietante: “No hacen falta 400 páginas para contar historias” – El Confidencial

Publica ‘Los extraños’, una novela corta sobre una pareja que recibe una sorprendente visita con la que vuelve a generar tensión en el lector

“Me gusta que una historia sea como ir a darte un baño en la playa, que el agua te llegue por los tobillos, sentirte muy seguro, pero que, de repente, haya un hueco y te hundas”. Así explica Jon Bilbao (Ribadesella, 1972) sus novelas y relatos. Y a fe que sucede. Vuelve a ocurrir con su última obra, la novela corta ‘Los extraños’, que publica ahora Impedimenta. Una pareja que vive en una casona en el norte de España y que recibe la visita de un primo y su chica. Comen, cenan, beben whisky, pasean por el pueblo. Todo parece normal, cotidiano, rutinario hasta que deja de serlo. Como esa hondonada en la playa que sin verla venir te mete para dentro. Y a ver cómo sales.

“Ese planteamiento me gusta mucho en la narrativa. Lo agradezco en una película o una novela. No ser tramposo con el arranque, no plantear una situación que se aleje totalmente de tu cotidianidad y que sea complicado conectar y empatizar con los personajes. Me gusta partir de un terreno común, conocido, fácil y a partir de ahí ir construyendo la historia”, abunda el escritor en conversación al teléfono con El Confidencial. Con ‘Los extraños’ no podía ser más cotidiano y común, puesto que está ambientada en la propia localidad asturiana de Ribadesella, su pueblo natal. Es más, todo ocurre en su casa familiar. Y los personajes principales, la pareja Jon y Catherina, ya son unos viejos conocidos para el fan de Bilbao puesto que aparecen en otras de sus novelas como ‘Basilisco’.

Le ha salido una pieza que entra como el agua. Y cortita. Poco más de 130 páginas. “Es un género que como lector cada vez me atrae más”

Dice el escritor que cada vez se encuentra más cómodo con esta fórmula en la que los personajes van saltando de libro en libro. “El género del relato, una historia breve autoconclusiva, aún satisfaciendome mucho formalmente se me queda pequeño por lo que me gusta que los personajes se proyecten hacia lo que pueda venir a continuación”, manifiesta. Eso, dice, ocurrirá también en la novela que está escribiendo ahora. Lo de que todo este ambientado en Ribadesella y que apenas haya un par de escenarios vino más bien por dar un cambio con respecto a ‘Basilisco’, su novela anterior, un western con muchos personajes, mucha documentación y varias historias que se movían en el pasado y el presente.

Y, así, casi sin quererlo, le ha salido una pieza que entra como el agua. Y cortita. Poco más de 130 páginas. “Es un género que como lector cada vez me atrae más, esta media distancia. Denota cierto respeto hacia el lector. No robarle demasiadas horas de su vida. Tampoco hacen falta 400 páginas para contar muchas historias en la mayoría de los casos”, asegura.

Nuestra materia oscura

Donde no hay novedad es en ese aspecto inquietante de la historia que el escritor domina como pocos en las letras españolas actuales. Se puede hallar esa extrañeza en obras como ‘Como una historia de terror’ (2008), ‘Bajo el influjo del cometa’ (2010), ‘Estrómboli’ (2016) o ‘El silencio y los crujidos’ (2018), libros con los que ha ganado varios premios y que le han puesto en el disparadero de la narrativa española. “Es mi forma de contar, no la de ver el mundo porque no podría vivir así. Es una inquietud que se basa en no decirlo todo, en dejar unos huecos en la narración y no explicitarlo todo. En los libros yo trato de poner el foco en esos huecos y toda esa materia oscura que se hace visible creo que es la que genera esa inquietud”, comenta.

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Jon Bilbao (Xavier González, 2016)

Esta vez el giro extraño llega – no hay spoiler porque se produce casi en la primera página- cuando, tras ver unas raras lucecitas de colores en el cielo y recibir la visita del primo, Jon comienza a sospechar que ese primo no parece tal primo. Y que la chica tampoco parece una mujer muy normal. Sin embargo, más que en la propia extrañeza que despiertan -y poco a poco los temores – a Bilbao le interesa ahondar también en otra cuestión: cómo también nos aprovechamos de los otros “para conocernos a nosotros mismos”.

Ya decía Carl Jung que lo que menos nos suele gustar del otro es la parte que más horror nos despierta de nosotros mismos – breve pincelada de primero de psicoanálisis-, y Bilbao aprovecha a estas dos parejas para contarnos que sí, que los raros “son ese espejo deformante. En realidad, esta pareja que está pasando un invierno no del todo agradable. Tiene unas insatisfacciones, unas dudas y de repente se les presentan en la puerta unos primos que nadie recuerda y les abren la puerta de su casa porque les va a introducir una novedad en sus vidas, un elemento exótico. Pero lo que están haciendo es utilizarlos, les interesan, les divierten … Y en ese proceso de utilización la pareja protagonista se van conociendo mejor y van afianzando su relación”.

“Con la pandemia no es que veamos a los otros como extraños sino que nosotros mismos nos vemos más extraños”

El escritor afincado en el País Vasco, donde trabaja como traductor, acabó esta novela en junio de 2019. Los tiempos de la escritura y la comercialización pueden llegar a ser muy dispares. Por eso es curioso leer hoy, después de todo lo que nos ha pasado, una historia sobre nuestras relaciones con los otros. “Bueno, es algo en lo que no había pensado, pero creo que no es que veamos a los otros como extraños sino que nosotros mismos nos vemos más extraños”, afirma. Al final habrá una factura que pagar. Unos más que otros. “Creo que el confinamiento ha sido especialmente duro para personas que vivían para afuera y, de repente, han tenido que vivir para adentro. Han tenido que mirar hacia sí mismos sin darse cuenta de que no tienen tantas aficiones o tanto en lo que ocupar su cabeza y a lo mejor no les ha gustado lo que han descubierto”, dice el escritor. Ahí hay otra novela, le contesto. “Ahí hay muchas novelas. Seguro que alguien las está escribiendo”, contraataca.

“Los elementos más inquietantes son esas conversaciones de sobremesa entre cuatro personas”

Por la novela también pululan unos ufólogos, que le dan esa pátina de ciencia-ficción, pero son casi una mera excusa para el trasfondo de la historia. Y, desde luego, como confirma el propio Bilbao, no son la parte, ni de lejos, que da más miedo. “He descubierto que para plasmar esa inquietud cada vez me hacen falta menos elementos y, a poder ser, cada vez más cotidianos. En esta novela, lo más inquietantes son esas conversaciones de sobremesa entre cuatro personas. Las versiones que unos y otros cuentan de su pasado que no encajan y llevan a preguntarte quiénes son o por qué recuerdan eso de mí… Para generar la inquietud hace falta muy poquito porque todos llevamos dentro unos buenos pertrechos de inquietud”, sostiene el escritor. Unos buenos kilos de esa materia oscura de la que los psicoanalistas (véase la teoría jungiana anterior) llevan viviendo décadas.

El desprestigio del terror

Bilbao lleva años escribiendo historias que podrían anclarse en el género fantástico o de terror. Sabe que no es común que hablemos de este tipo de libros en la prensa. Sí se escribe sobre el terror, otra cosa es que sea un género reconocido y que se hable de él en los suplementos literarios que, evidentemente, no se habla”, sostiene. Es verdad. Y, además de él, hay buenos escritores en español como Emilio Bueso, Ismael Martínez Biurrun, Carlos Sisí o la ahora más conocida Mariana Enríquez. Pero sigue sin tener prestigio. “Creo que sigue acarreando el estigma de literatura de género, literatura popular, rápida, literatura para adolescentes…, algo con lo que tenemos que ir ya terminando”, reflexiona. Es el peso del realismo, añade, que lleva dictando sentencia en la literatura de este país desde hace más de un siglo.

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Jon Bilbao

“Con el terror, la ciencia-ficción, el western… Con estos mimbres se puede hacer de todo, igual que con una novela realista. Puedes hacer ‘La Regenta’ o una cosa absolutamente formulaica y sin ningún interés”, mantiene. Y esto también es cierto, como bien saben los miles de ejemplares que acumulan polvo en los almacenes de muchas editoriales.

La novela negra, que también fue considerada literatura popular y barata durante mucho tiempo, escapó del estigma, le digo. “Eso es porque el género negro es básicamente realista mientras que en el resto de géneros entra el elemento de imaginación más poderoso. Y creo que todavía hay bastante gente que piensa que la imaginación nos aparta de la realidad, pero la imaginación para un escritor es la herramienta que te permite sacar el máximo provecho posible a la realidad”, zanja. Y a fe que en otros contextos lo de fantasear no se nos da nada mal.

—Paula Corroto, El Confidencial.

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