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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
De familias, recuerdos y dudas – «Los extraños», de Jon Bilbao – Pérgola

  • Jon Bilbao explora los límites entre el amor y la rutina, y la fascinación por el «otro» en la nouvelle Los extraños

Jon es un ingeniero de minas reconvertido en escritor, que sobrevive como redactor para una enciclopedia temática de tipo técnico. Katharina, una traductora de manuales también técnicos. Ambos se conocieron en Estados Unidos, cuando escapaban de una crisis existencial que les había llevado a abandonar su trabajo. Ahora, la pareja pasa el invierno en la casona que la familia de Jon tiene en Ribadesella, en una rutina que bordea el aburrimiento y en la que, ante un embarazo incipiente, empiezan a aflorar las dudas.

Hasta que una noche, unas luces extrañas aparecen en el cielo y, a la mañana siguiente, ante la puerta de la casona, se presenta por sorpresa un primo lejano de Jon, Markel, acompañado por una atractiva y enigmática asistente, Virginia.

Comienza así Los extraños (Impedimenta), una nouvelle en la que Jon Bilbao (Ribadesella, 1972) se mueve entre los límites de realismo y la fantasía, explorando temas como como la fascinación por el “otro”, la convivencia con lo desconocido, y la difusa frontera entre el amor y la rutina.

Las inseguridades en las relaciones de pareja ocupan un lugar protagonista en Los extraños

“Se hallan inapetentes. O nunca tienen ganas al mismo tiempo. Vuelven a hablar de ello. Se felicitan por ser capaces de racionalizarlo y de decir que no hay motivos para preocuparse. Es algo temporal. Lo atribuyen a las circunstancias. Se besan y se abrazan.”

Pero, pese a todo, Jon revisa el móvil de Katharina, temeroso de la influencia de sus padres y del empeño en hacerla volver a Alemania. Y ella sale a pasear sola, anhelando encuentros con otras personas con las que ampliar su vida social. Las inseguridades y los entresijos de las relaciones de pareja ocupan así un lugar protagonista en la obra, como ya lo hacían en Basilisco (2020), la obra anterior de Bilbao.

Inseguridades de pareja

Y el de los recovecos de las relaciones de pareja no es el único de los temas que retoma. Pequeños hilos de cuentos y novelas anteriores suelen deslizarse en las historias que construye Bilbao. La propia pareja, Jon y Katharina, es vieja conocida en sus relatos. Pero si en entregas anteriores la llegada de elementos extraños, como un exnovio, hacían aflorar aún más las inseguridades, en esta ocasión, la visita de Markel y Virginia puede hacer esta vez acercarse a los protagonistas en una historia con tintes policíacos.

Porque, ¿quiénes son en realidad los dos extraños que han llegado a la casa? ¿Qué relación les une? ¿Es realmente Markel el hombre quien dice ser, un primo lejano a quien Jon apenas recuerda? ¿No es, más bien, alguien que amenaza con tomar “posesión de sus recuerdos, desplazando la imagen de otras personas”, como ya se ha apropiado de la planta baja de la casa?

“Se están atrincherando abajo”, le advierte Katharina. Y, poco a poco, también Jon empieza a tener esa impresión, acosado por el recelo y por recuerdos vagos de una infancia en una familia numerosa, aunque con “un trato esporádico y siempre breve con sus parientes”. Tanto, que ni siquiera sabe qué contestar a Markel cuando este afirma, rotundo, que la casona fue construida por sus dos abuelos con intención de compartirla; hasta que el suyo decidió emigrar a Chile y vender su parte.

Y, con sus comentarios, al protagonista comienzan a asaltarle los recuerdos infantiles, a menudo teñidos de melancolía, la culpa por el escaso interés por la historia familiar, y la inquietud ante la presencia de los dos extraños.

Bilbao ha explorado otras veces ese terreno, el de los recuerdos y las historias familiares, con frecuencia anclados en la misma Ribadesella donde él mismo nació. También la formación de ingeniero de minas reconvertido en escritor es otro de los rasgos que presta a sus protagonistas, construyendo relatos con pequeños datos de su propia biografía, con una base realista hasta simular la autobiografía, pero con elementos perturbadores que tornan la realidad en inquietante.

Entre el cuento y la novela

Con estas notas, Jon Bilbao ha firmado una sólida trayectoria en el género del cuento, con obras como Como una historia de terror (2008; Premio Ojo Crítico de Narrativa) y Bajo el influjo del cometa (Salto de Página, 2010; Premio Tigre Juan y Premio Euskadi de Literatura). Y también de la novela, con títulos como Padres, hijos y primates (Salto de Página, 2011; Premio Otras Voces, Otros Ámbitos) y Shakespeare y la ballena blanca (Tusquets, 2013).

También ha transitado entre géneros, con apuestas como el tríptico El silencio y los crujidos (Impedimenta, 2018), con tres historias unidas por la búsqueda de la soledad de sus personajes; y Basilisco (Impedimenta, 2020), una superposición de cuentos, a caballo entre Estados Unidos y Ribadesella y con Jon y Katharina también como hilo conductor, en la que exploró el género del western y reflexionó también, entre otras cuestiones, en la evolución de los roles de la masculinidad desde el viejo género del oeste hasta el momento actual.

Un hombre que dice ser su primo amenaza con “tomar posesión” de los recuerdos del protagonista

En esta ocasión, el realismo de lo cotidiano de la vida de pareja –los breves mensajes de texto que intercambia con Katharina, la rutina de las comidas, el horario estricto dedicado a la escritura…– se ve perturbado por un elemento extraño, con los tintes casi fantásticos de unas luces en el cielo que atraen a Ribadesella a ufólogos y a todo tipo de personas atraídas por los avistamientos. Como en Bajo el influjo del cometa, de nuevo un fenómeno en el cielo sacude a los protagonistas, creando una realidad perturbada que se une al mundo de historias “inconcretas” con las que Markel trata de envolverlos.

Hasta que, saliendo de la fascinación que ejercen los recién llegados, la pareja protagonista decida ponerse a investigar lo que esconden Los extraños.

—Beatriz Rucabado, Pérgola

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