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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
‘Damas en bicicleta’ de F. J. Erskine

Estamos sin duda ante uno de los libros más curiosos que han pasado por mis manos este año. Damas en bicicleta de F. J. Erskine no es un título que esconda ninguna metáfora, ninguna novela que se valga de un título poético. Es, ni más ni menos, que una guía de comportamiento para las damas que quieran montar en bicicleta sin perder la compostura.

Podría parecer algo rabiosamente moderno, una guía de estilo y comportamiento para chicas en bici, y ya me parece raro que no lo hayan publicado todavía. Podría ser el título perfecto para un editorial de Vogue, pero lo cierto es que esta simpática guía se publicó en 1897 y sus intenciones eran totalmente serias.

Con el significativo subtítulo de Cómo vestir y normas de comportamiento, ‘Damas en bicicleta’ era (y sigue siendo) el libro de cabecera para las ciclistas que quieran seguir sintiéndose como unas auténticas señoritas. En una época en la que una mujer se atreviera a montar en bicicleta era visto poco menos como una temeridad, esta guía soluciona todas las dudas que estas damitas pudieran tener, y lo hace de una maner clara y distendida.

Y es que la señorita Erskine, la autora del libro, se declara a sí misma como una auténtica experta en el manejo en el manejo de las dos ruedas, lo que la coloca en la admirable situación de poder compartir sus conocimientos con aquellas mujeres que se inician en el sano ejercicio de la bicicleta.

Desde la indumentaria apropiada hasta el mantenimiento de la bicicleta, pasando por consejos para viajar al extranjero, cómo subir montañas o los aspectos sociales del ciclismo. ‘Damas en bicicleta’ cubre todos los aspectos a tener en cuenta y sus consejos son atinados y de buen gusto, incluso para hoy.

Utilizar ropa interior de lana, evitar pasear en bicicleta por las calles abarrotadas de la ciudad, comprar un buen freno de mano y utilizarlo… Este libro nos traslada a otro tiempo, no sé si mejor, pero desde luego mucho más pintoresco. No se a vosotras, pero a mí, con la desbordante imaginación que tengo, no me cuesta nada imaginarme montada a lomos de una bici, paseando por la campiña inglesa y deteniéndome de vez en cuando para comer sandwiches de berros y mayonesa.

Y es que hay que mirar este libro con esos ojos, dejándose llevar por la nostalgia y la imaginación. Con su pequeño formato y su bonita edición, vale la pena verlo como uno de esos libros curiosos que se tienen en la estantería y te asoma una sonrisa cada vez que lo ves. Un libro para regalar a las damas de tu vida, monten o no en bicicleta.

«Por mucho que una intente evitarlo, a veces un individuo se cruza en su camino – sin mala intención, por supuesto – e intenta cruzar la calle con un vigor digno de mejor causa. El infractor generalmente se encuentra en un lado de la calle y mira a derecha y a izquierda; la ciclista hace sonar su timbre; y el peatón, en vez de esperar a que la ciclista haya pasado, o cruzar tranquilamente, sale corriendo como un poseso en dirección al centro de la calzada. Si siguiera corriendo hasta la otra acera, todo iría bien, pero en el peor momento se detiene y, entre espasmos, da media vuelta con la intención de regresar a la acera de donde había partido. A continuación comienzan los aspavientos y pirouettes del peatón y los consiguientes volantazos de la ciclista. La conclusión es que o bien la ciclista decide apearse para evitar el atropello o bien el indeciso peatón acaba bajo las ruedas de la bicicleta. Un desastre.»

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