Pero el unicornio también es un animal mitológico -hasta que la criptozoología demuestre lo contrario- bello y delicado, escaso, solitario; un ser que despierta el instinto protector de quienes querrían verlo existir fuera del mundo de la imaginación y las fábulas.
Iris Murdoch nos presenta a un unicornio humano encerrado en una castillo con las puertas abiertas y sin foso que parece estar expiando una culpa que tal vez le corresponda o tal vez no. A su lado, una familia de asistentes históricamente entregados y una recién incorporada a la plantilla, todavía llena de pasión y de ganas por comprender y por cambiar el curso de los acontecimientos. Pero los acontecimientos a veces son tan resistentes al cambio como las paredes del edificio en que tiene lugar esta historia -publicada por Impedimenta -, cuya principal virtud es conseguir que una normalidad rutinaria tan densa que asfixia, pueda ser leída como un cuento fantástico.
Por Edu de Cózar

