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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
La vida cotidiana de los hipócritas (Feria del Libro de Madrid 2015)

Para Amis no tenía sentido escribir si no era para fastidiar, lo cual asegura un indudable placer a cualquier buen lector. Muy aficionado al alcohol, su libro Sobrebeber (Automática) contiene sus divertidas, irónicas e inteligentes reflexiones sobre el arte de beber.

Vladimir Makanin, sin duda el mejor escritor ruso contemporáneo. De su amplia obra solo se había publicado en España El profeta (Alfaguara, 1987); lo que en este libro era sátira (en la mejor tradición rusa) se convierte en Asán (Acantilado) en una descripción de la crueldad de la guerra ruso-chechena centrada en la ambigua realidad de un soldado corrupto que sobrevive negociando en ambos bandos con el petróleo, el verdadero objetivo de esa sucia guerra; un petróleo que Makanin llama “la sangre de la guerra”. Junto a este, dos libros sobre la vida bajo el comunismo soviético. La quinta esquina, de Izraíl Métter (Asteroide), cuenta la de un hombre mediocre en una sociedad colectivizada y deshumanizada; es un soberbio relato de toda una vida punteado por una bella historia de amor difícil. Y Yordán Radíchkov se apoya también en la cotidianidad para ofrecernos en Abecedario de pólvora (Automática) una serie de cuentos de ambiente rural en la Bulgaria comunista, cuentos que deben mucho al relato folclórico, narrados con una eficacísima sencillez y sensibilidad. El primer libro estuvo oculto 20 años; el segundo data de 1969.

Hay dos recopilaciones de relatos completos que destacan inmediatamente. Los Cuentos completos de Kingsley Amis (Impedimenta), miembro destacado del grupo de los “jóvenes airados” de los años cincuenta en Inglaterra que se enfrentaron ferozmente a la hipocresía de su época, contienen una amplia visión de la sociedad británica con todo el humor y la mala uva de su autor. Para Amis no tenía sentido escribir si no era para fastidiar, lo cual asegura un indudable placer a cualquier buen lector. Muy aficionado al alcohol, su libro Sobrebeber (Automática) contiene sus divertidas, irónicas e inteligentes reflexiones sobre el arte de beber.

En línea bien distinta encontramos los Cuentos reunidos de Cynthia Ozick (Lumen). La literatura de esta mujer es la más poderosa indagación sobre el alma judía en la sociedad moderna, un paso más allá del mundo de Isaac B. Singer; pero en ella habla, por extensión, de todo ser humano en conflicto con su alma y su trasfondo religioso. Me remito a unas palabras de Alberto Manguel en su reciente reseña: “Es en estos cuentos donde Ozick halla su voz más cáustica y más directa, más trágica y más cómica a la vez”.

Y como va de cotidianidad, una verdadera artista del mundo diario, llena de sensibilidad y capacidad para llenarlo de vida, para mostrarnos “la verdad que trasciende el drama de la existencia vulgar”, es Alice McDermott, autora de Alguien (Asteroide). Pero quien manifiesta verdadera musculatura para meditar sobre la profundidad desde la vida sencilla es Marilynne Robinson. Lila (Galaxia Gutenberg) es una niña raptada y abandonada que lleva una dura existencia hasta que una noche entra en la iglesia del reverendo John Ames, el extraordinario protagonista de Gilead; y este es el relato de cómo las personas que no comparten la realidad desembocan en una soledad a la que sin embargo no es ajena el consuelo. Un tour de force excepcional.

Por José María Guelbenzu

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