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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)

Cómo querer a dos mujeres a la vez y no ser feliz – «La máquina del amor sagrado y profano», de Iris Murdoch – La Opinión de Málaga

Impedimenta lleva años publicando las obras de Iris Murdoch inéditas en español. Sale ahora ‘La máquina del amor sagrado y profano’, una reflexión sobre la maldad y la bondad de un amor a tres bandas

Esta es una historia de amores diferentes, de cómo un hombre puede necesitar a dos mujeres de tal manera que no puede ser feliz con ninguna, pero tampoco con una sola. Son amores complementarios. Uno es el oficial, bendecido socialmente, el otro, el clandestino. Es la historia, antigua como la vida misma, del triángulo amoroso, pero que el genio literario de Iris Murdoch contempla y traslada con una visión y un punto de vista filosófico para resaltar cómo ambos amores se complementan y rechazan a la vez. Cuando se disfruta de uno hace que el otro sea necesario, de modo que el corazón, siempre insatisfecho, oscila constantemente de un lado a otro. Se trata de navegar entre los encantos de la moralidad y las excitaciones del pecado.

Son dos tipos de amores que Iris Murdoch retrata en La máquina del amor sagrado y profano, uno de sus relatos más completos que ahora reedita Impedimenta.

El título de la novela lo toma Murdoch del pintor Tiziano que bajo el nombre de Amor sagrado y profano retrata junto a Cupido a dos bellas mujeres dejando una clara ambigüedad en el aire sobre cuál de las mujeres, una vestida, la otra desnuda, representa un amor u otro. En la novela, Murdoch también juega con esa ambigüedad maliciosa sobre cuál de las dos relaciones amorosas del protagonista es la sagrada y cuál la profana, si sus veinte años de matrimonio o su aventura clandestina.

Blaise Gavender, un profesional de mediana edad que vive cómodamente, cerca de Londres en una casa llamada Hood House, tiene una esposa a la que ama de verdad y con la que vive con una comodidad sólida y respetable desde hace casi 20 años. Es un psicoterapeuta, aunque no tiene ningún título médico, si bien ha adquirido mucha experiencia y no cometía errores. Es un profesional competente. Pero había llegado a una crisis total de confianza. Necesitaba un radical cambio intelectual.

Su esposa, Harriet, ama profundamente a su marido; proviene de una familia de militares es «hija de un soldado, hermana de un soldado». Tiene la dolorosa sensación de ser un pequeño talento desperdiciado.

También tiene una amante, Emily McHugh, que proviene de un entorno de pobreza e inseguridad. Carece de familia, de dinero y de apoyo social, sin familia ni estructura social de apoyo.

En cada casa Blaise tiene un hijo, el legítimo, un adolescente alto, guapo y muy remilgado. El otro es un niño de 9 años, retraído, soñador y solitario que un día se presenta en la casa del matrimonio y pone al descubierto la doble vida del psicoterapeuta. Esto conduce a cambios dramáticos en todas las relaciones representadas hasta entonces. Un acto de violencia finalmente resuelve muchos problemas.

En medio de esta tragicomedia se encuentra Montague (Monty) Small, vecino y amigo de la familia de los Gavender, un escritor de novelas policíacas, que ha perdido a su esposa recientemente. Monty ha sido durante años el encubridor de su amigo Blaise, para el que inventó un paciente ficticio al que tenía que visitar en Londres, una coartada que le permitía a Blaise visitar a su amante.

En La máquina del amor sagrado y profano, Murdoch, como en la mayoría de sus grandes relatos, lleva al máximo su capacidad para crear una alta comedia filosófica en la que la acción es continua y los giros narrativos dejan sin aliento al lector, pero sin que sus personajes abandonen, en medio del caos, el miedo o el ridículo, el interés por dar respuesta a problemas existenciales o a desentrañarlos oscuros designios del amor.

Iris Murdoch tiene hoy más vigencia que nunca porque sus temas son universales: el bien y su vulnerabilidad, el amor en todas sus facetas y etapas, y el poder del amor y del arte para reemplazarlo, la presencia ominosa del pasado en nuestras vidas. Algo que le vuelve irresistible.

—Francisco Recio, La Opinión de Málaga