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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)

Descubrirnos ante el talento sobrecogedor de Mavis Gallant

Aunque la gloria la debe a sus cuentos, las novelas de Mavis Gallant son tan memorables como esos famosos cuentos. Impedimenta publica ‘Una vida aceptable’, que resume la habilidad sin igual de Gallant como narradora. Un relato sobrecogedor, producto de un talento sobrecogedor, que aún no tiene un conocimiento pleno en España

Mavis Gallant, la escritora canadiense que hizo de París su hogar, es mejor y más conocida por sus aclamados cuentos, aunque escribió dos novelas, ‘Una vida aceptable’ y ‘Agua verde, cielo verde’ y una tercera que no pudo concluir. La segunda de ella ya fue editada por Impedimenta en 2018, cuatro años después de morir en París en 2014 a nlos 91 años. Ahora publica ‘Una vida aceptable’. Aunque la gloria la debe a sus cuentos, las novelas de Mavis Gallant son tan memorables como esos famosos cuentos. Llena de ingenio y conmovedor psicológico, Gallant nunca aburre; sus historias están llenas de detalles densos y espinosos. Mavis Gallat es una figura todavía secreta para muchos lectores.

Ella todavía no es un nombre muy familiar en la literatura española; es como un tesoro enterrado, a punto de descubrir. Conocemos mucho mejor a las también escritoras canadienses Margaret Atwood y Alice Munro, esta última, Premio Nobel en 2013 y ambas curiosamente se consideran en deuda con Gallant, la gran figura todavía secreta para muchos lectores de las letras canadienses.

Pero su maestría en el uso sobrio del lenguaje y su incomparable poder narrativo la convierten, sin duda, en una de las más grandes escritoras de ficción del mundo. Con la lectura de ‘Una vida aceptable’ se nos ofrece una nueva oportunidad de descubrir a Mavis Gallant y, sobre todo, de descubrirnos ante su talento, de descubrir a una de las mejores escritoras del siglo XX.

‘Una vida aceptable’ resume la habilidad sin igual de Gallant como narradora. Si bien la primera presentación del lector a Shirley, una joven canadiense que vive en París, es a través de una carta de su madre desde Canadá, la novela realmente comienza cuando Shirley regresa a casa después de ayudar a su amiga Renata que había intentado suicidarse.

Al llegar a casa, su esposo, Phillipe, periodista y católico, no está allí, y durante la mayor parte de la novela, Shirley se esfuerza por darse cuenta de que él no regresará. En el camino, se entretiene leyendo un hilarante manuscrito de mil páginas de Genevieve la amiga platónica de Philippe, sufre las intrigas y artimañas de su casera, madame Roux, y se desahoga en casa de su vecino, el griego James; recoge accidentalmente a una nueva amiga, Claudie Maurel, aunque inicialmente, Shirley ni siquiera se considera amiga de Claudie, pero continúa involucrándose cada vez más con Claudie y su gente, una familia de grotescos franceses. La lenta transición de Shirley de ser la esposa de Phillipe a reconocer que él no regresará comienza cuando visita a la familia de Claudie para comer y no puede evitar compararlo con cenar con la estirada familia de Phillipe.

Ambientada en el París de los años 60 la estructura de la novela es fascinante y sus personajes únicos y audazmente memorables. La prosa de Gallant se sumerge profundamente en el matrimonio, la liberación de la mujer y lo extrañas que son las familias. Sus personajes son complejos pero inconsistentes: sus creencias más profundas se disuelven fácilmente frente a lo que se necesita para simplemente pasar el día. Gallant tiene una extraordinaria habilidad para meterse en la mente de Shirley y otros personajes singulares, como su madre o la vieja señora Castle, lo que proporciona un contraste irónico entre los acontecimientos externos y los pensamientos fragmentados y emociones que transmiten.

A cada instante, en cada párrafo se manifiesta la épica del detalle esclarecedor, la descripción certera dicha con una frase o un gesto mínimo. Así los lectores deben prestar mucha atención para captar cambios sutiles en la inflexión, el punto de vista y el tiempo al narrar. Y es que en esta, como en otras historias de Mavis Gallant, la vida o la realidad es curiosa, desalentadora, a menudo frustrante, triste o trágica. Y también es graciosa, a su manera. Y singularmente misteriosa. El lector no sabe lo que sucederá en una oración, en un párrafo determinado, pero no por una ofuscación deliberada o una trama creciente, sino porque Gallant, de manera consciente, dirige su trama en direcciones extrañas.

Gallant hace un trabajo tan notable al capturar la confusión y el caos de la vida de Shirley, que podría ser la vida de cualquiera. A través de Shirley, sus amigos y familiares y vecinos , Gallant captura todos los momentos caóticos que componen una vida. Tal vez, ese fuese también el punto de vista de ella sobre la vida. La vida es «más o menos como siempre, así que no te preocupes», decía. La forma de la novela se adapta a ello de ahí que esté conformada por un collage de cartas, extractos, conversaciones y pensamientos, que reflejan las preguntas de Shirley y el caos y la confusión que refleja su mundo. El resultado es un mundo divertido en el que el estado vagamente disociado de Shirley parece una respuesta razonable a la locura que la rodea.

Aun así Mavis Gallant sabe ganar al lector al encontrar el humor en las situaciones oscuras de su heroína descarriada en París y al imbuir a Shirley con destellos de ironía e ingenio que le permiten sobrevivir en el abismo de la desesperación. Se trata sin duda de un relato sobrecogedor, producto de un talento sobrecogedor. El de Mavis Gallant.

Javier García Recio – La Opinión de Málaga