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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Los diarios de Adán y Eva – Mark Twain

El sello Impedimenta ha publicado recientemente una nueva edición ilustrada de Los diarios de Adán y Eva con una presentación inmejorable. Un libro que supone un privilegio tener entre las manos.

En tapa dura, con un buen gramaje, con un estilo de letra diferente se nota que han cuidado cada detalle al máximo. Además las ilustraciones de la mano de Sara Morante (de la que os hablé hace poco en el blog con La vida de las paredes, un trabajo que me conquistó por completo) hacen que sea una obra meritoria.

Yo recomendaría que cualquier lector que se acerque a esta obra lo haga libre de ideas preconcebidas y prejuicios porque en ella no vamos a encontrar la narración del pasaje bíblico del Génesis tal y como lo conocemos ni la obra llega a tener en ningún momento connotaciones religiosas. Mark Twain, con el ingenio que acostumbra, utiliza los personajes de Adán y Eva para hablarnos de la ancestral guerra entre hombres y mujeres marcando sus diferencias hasta el extremo. Que en algún momento nos puede recordar a ciertos clichés es cierto pero en el fondo nos habla de dos formas muy diferentes de concebir el mundo porque al final hombres y mujeres somos distintos lo cual no quiere decir que ambos no deban disfrutar de los mismos derechos y oportunidades. No obstante creo que lo mejor es tomárselo con sentido de humor.

“Esta nueva criatura de pelo largo es un verdadero estorbo. Siempre anda merodeando a mi alrededor y me sigue a todas partes. No me gusta nada, porque no estoy acostumbrado a la compañía. Ojalá se fuera a pasar el rato con los otros animales…Hoy está nublado y el viento sopla del Este. Me da la sensación de que tendremos lluvia….¡Un momento! ¿Quiénes tendremos lluvia? ¿Nosotros? ¿De dónde habré sacado esa palabra? ¡Ah, sí! La usa la criatura nueva.”

Así es como comienza a narrarnos Adán en que se convierte su vida cuando aparece Eva, quien pone patas arriba todo su tranquilo mundo. Si a Adán le gusta disfrutar de los pequeños placeres que le proporciona el Paraíso sin mayores complicaciones la nueva criatura le hará pensar y plantearse ciertas cosas. Porque entre otras cosas a Eva le encanta hablar, le encanta poner nombres a las cosas y los animales y organizar el vergel en el que viven.

“Me he pasado la semana entera siguiéndole a todas partes, buscando el modo de llevarme mejor con él. Solo hablé yo. Porque es un ser tímido, pero no me importó en absoluto. Me dio la impresión de que le gustaba tenerme cerca, y usé mucho la palabra «nosotros», porque parecía halagarle la idea de formar parte de algo”.
(Diario de Eva, Página 57)

Tal y como su título indica nos vamos a encontrar con los diarios de Adán, en primer lugar, y posteriormente con el de Eva. En este último cambiamos la perspectiva y nos explica algunas de las acciones que Adán ve con extrañeza. Entre los dos construyen esos choques que se dan a diario en la vida en pareja, la llegada de los hijos, esos gestos que pueden ser malinterpretados o simplemente tomados de forma distinta sobre su objetivo inicial.

Adán es un personaje algo básico con pocas inquietudes y escasa aptitud para el trabajo cuyo relato es francamente divertido por las disparatadas ideas que le vienen a la cabeza al ir descubriendo el mundo, la explicación que le encuentra a ciertas cosas y como va asumiendo lo que le ocurre también al estrenar la vida en pareja. Sin embargo a lo largo del relato y con el transcurso de los días veremos la enorme evolución que se produce en este personaje para quien la llegada de Eva supone un despertar de nuevas sensaciones y sentimientos desconocidos hasta el momento.

Eva es un persona muy activa, curiosa, detallista, presumida y locuaz pero sobre todo se caracteriza por ser muchísimo más emocional que su pareja. Ella intenta buscarle un sentido a todo y atrapar la belleza de las cosas. La elección de los personajes de la novela me parece todo un acierto porque representan a la vez a todos y a cualquiera de los hombres y mujeres que habitan la tierra pero a la vez son ellos quienes, libres de prejuicios, van a marcar la pauta de su relación. No conocen el mundo, no tienen precedentes ni malicia ninguna. La suya será la primera historia de amor de la humanidad.

Los diarios de Adán y Eva es un libro divertidísimo, narrado a golpe de irónica, con sarcasmo, muchísimo desparpajo y de forma tan sutil como original. Me sorprende la capacidad del autor de cargar de significado cada una de las escenas y situaciones que va relatando al lector. Con muy pocas palabras dota al texto de mucha profundidad y es capaz de mezclar además todo este sentido del humor con mucha ternura y dotarle de un lado emocional. Me ha gustado la idea que nos transmite Twain sobre la pérdida del paraíso con las connotaciones y la reinterpretación que tiene en la historia. No puedo ser más clara en este punto para no desvelaros el final de la historia.

Esta obra vio la luz casi al final de su vida. En 1904 publicó los diarios de Adán y en 1906, después del fallecimiento de su esposa la parte correspondiente a Eva. Un dato que nos puede llegar a explicar el final de la obra y en el que se ve todo a un homenaje a Olivia, su compañera.

No puedo dejar de referirme a las ilustraciones que acompañan este texto y que corren de la mano de Sara Morante. Son maravillosas y suponen el complemento perfecto a la historia. Sara Morante nos enseña cómo imagina ella el paraíso con imagenes muy sugerentes y cargadas de magia.

Conclusión

Los diarios de Adán y Eva es una novela breve, sencilla y muy divertida cargada de sentido de fino sentido del humor, de dobles sentidos y a la vez con un toque muy emocional que he disfrutado muchísimo y que por supuesto os recomiendo.

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