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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)

La extrañeza de la vida – «Una vida aceptable», de Mavis Gallant – La Lectura

Cruel y divertida, esta novela de Mavis Gallant es el relato de una mujer infectada por el desarraigo

La miopía es, según los diccionarios médicos, un defecto de la visión en el que se ven con claridad los objetos que están cerca, pero los alejados se perciben de forma borrosa. Mavis Gallant (1922-2014) hace que Shirley, la joven protagonista de esta novela, la sufra, para, de alguna manera, proyectar en ella el deliberado juego con el cerca-lejos, con las distancias (y las formas) de todo tipo, que contiene esta novela.

Porque eso permite que Una vida aceptable tenga algo de coreografía y algo de desordenado juego: el baile, no sólo por los muy numerosos personajes que entran y salen de la vida de Shirley, cuyas historias se narran con prolijidad, sino también por el collage de fórmulas (de cartas, diálogos, relato en tercera persona, listas, rimas infantiles y artículos) que se incrustan en el relato. Y también el desorden, el sentimiento de alienación, la falta de claridad, el extrañamiento que deriva de la dificultad para encajar en lo que no se ve bien, lo grande y a veces lejano.

Algo que refleja, en gran parte, la vida de la propia Gallant, abandonada por su madre en internados, esperando el retorno de un padre ya muerto, trasladada a París para desarrollar su carrera literaria (publicó más de cien historias cortas, género que la consagró en The New Yorker), infectada para siempre con el virus del desarraigo.

En un momento en que Shirley relata la muerte de su primer marido, hablando de la madre de éste, la joven siente que están vinculadas por «una especie de humor femenino y estrafalario». Esos adjetivos retratan perfectamente a su protagonista, pero también a una novela de lenguaje muy preciso y detallista y a la vez no lineal, algo caótica, quizá fruto de la transición entre el cuento y la obra de más largo recorrido.

Un fragmento de La isla, de Aldous Huxley, resuena aquí: «Está oscuro porque te esfuerzas demasiado. Recuerda lo que solías decirme cuando era niña: ‘Con suavidad, chiquilla, con suavidad’. (…) Deja suavemente que sucedan las cosas, y enfréntalas con suavidad». Y eso es lo que hace Shirley (y Gallant) en este relato a veces cruel, siempre divertido.

—Carmen de Pascual, La Lectura, 10 de julio de 2022