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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
¿Es bueno que el hombre esté solo?

De Los diarios de Adán y Eva de Twain a Las aventuras de Joselito, toda una serie de indagaciones ilustradas que pasan por los piratas de La isla del tesoro y los infiernos de la ruleta y el amor en Dostoievski.

Las líneas que siguen van de cuatro libros ilustrados y de una pregunta genésica que muy bien podría vertebrarlos: ¿tenía razón el Creador cuando le dio por cogitar que su Adán le sacaría más partido al Edén si gozaba de la compañía de Eva? De hacerle caso a Mark Twain, el asunto no está del todo claro: «Esta nueva criatura de pelo largo es un verdadero estorbo. Siempre anda merodeando a mi alrededor y me sigue a todas partes. No me gusta nada, porque no estoy acostumbrado a la compañía. Ojalá se fuera a pasar el rato con los otros animales…».

Así habría empezado todo, según el progenitor nihilista de Tom Sawyer, quien no duda en extraer las peores consecuencias de tamaño inicio en sus clarividentes Diarios de Adán y Eva (Impedimenta). Para que no les llamen misóginos si les ven desternillarse con el volumen, las increíbles ilustraciones que lo enriquecen son de una mujer, Sara Morante, uno de los valores más asentados del nuevo grafismo hispano.

Casi por la misma época en la que Twain indagaba asuntos de familia en el Paraíso, el ruso Dostoievski
se entregaba a su afición favorita: contemplar el abismo. En El jugador (Sexto Piso), el amor y la ruleta se dan la mano como antesala de la tragedia. De ahí el enorme acierto de Efealcuadrado (Raquel Fernández) al abordar con un sombrío minimalismo rayano a veces en la abstracción las ilustraciones del volumen.

También por esos años, Stevenson exploraba en La isla del tesoro (Libros del Zorro Rojo) las posibilidades narrativas de hombres dejados de la mano de Dios en el infierno salado de los mares del Sur. El inglés Ralph Steadman dota a esta edición de unos grafismos eléctricos en los que su trazo nervioso desintegra las apariencias hasta convertirlas en una celebración de la subjetividad. Agotado desde hace tiempo, el volumen vuelve ahora a las librerías en una edición rústica más manejable.

Y para cerrar, una historia de soledad entre multitudes y bajo la intensa luz de los focos: la soledad del triunfador. Joselito, ya saben, «el pequeño ruiseñor», encandiló audiencias en medio planeta, desde Juan XXIII a Ed Sullivan, el todopoderso señor del show televisivo que consagró a los Beatles en Estados Unidos. El dibujante José Pablo García retrata la historia agridulce de su vida a través de un cómic que mezcla los formatos y los estilos hasta adquirir la falsa apariencia de una antología de historietas. Un abordaje sorprendente para una historia que Jorge Javier Vázquez envuelve en un muy atinado prólogo.

Por Eugenio Fuentes.

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