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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)

El complejo poder de la memoria – «La particular memoria de Rosa Masur», de Vladimir Vertlib – La Lectura

Vladimir Vertlib explora en esta irónica novela las hipocresías del relato oficial y la exotización de las víctimas

Rosa Masur, nacida en un shtetl bielorruso y residente toda su vida en Rusia, donde estudió filología alemana, va camino de cumplir un siglo. Por su origen judío ha sufrido los efectos del antisemitismo –el ruso y el alemán– y como traductora el hostigamiento del régimen soviético, receloso ante todo lo extranjero, incluido el dominio de otras lenguas. Sin ir más lejos, su hijo es represaliado por cometer un error tipográfico en la traducción de un texto al alemán: escribe fatídicamente «Stalingad» [Stalin bellaco], en lugar de «Stalingrad». Disuelto el imperio rojo, llega «la libertad y con ella la miseria», y Alemania permite la entrada a un cupo de refugiados de origen judío, así que se instala con su hijo y su nuera en una ciudad (ficticia).

¿Por qué es «particular» su memoria? Porque en ella está inscrita la historia judía de Europa del Este (y de Rusia, en particular), pero también la compleja construcción de la identidad postHolocausto y postsoviética. Su estrenada condición de emigrada coincide con el aniversario de la fundación de su nueva ciudad, para cuya conmemoración el ayuntamiento tiene previsto publicar un libro y por eso buscan residentes venidos de fuera dispuestos a contar su vida a cambio de una retribución económica. Masur se guarda un sorprendente as en la manga: conoció a Stalin en persona, pero ¿sucedió de veras? Catorce de los veintiún capítulos de la novela son la evocación para su entrevistador de sus experiencias, que incluyen pogromos, guerra, represión, campañas antisemitas o el cerco de Leningrado.

Vladimir Vertlib (Leningrado, 1966), escritor judío austriaco que reivindica que su «hogar literario es la frontera, la simultaneidad y la yuxtaposición», novela la vida de su abuela rusa. Aun así, trasciende el prototipo real para crear un personaje con vida propia, que explora las identidades transnacionales, las hipocresías de la memoria oficial (igual de frágil que la oral) y la exotización de las víctimas, pues «aunque les contemos cómo está la casa por dentro, ellos solo verán la fachada».

La «particularidad» de la memoria de la protagonista es que la moldea para contentar a la antigua nación agresora, pues les ofrece el relato que les apetece oír para sentirse mejor consigo mismos. «Si no fuera verdad, no podría estar mejor inventado», le dice el primer alcalde. «Quizá lo esté», replica Rosa. Una narración sobre cómo el pasado emerge a la luz del presente y el presente como espejo del pasado.

—Marta Rebón, La Lectura, 10 de septiembre de 2022