cabecera 1080x140

Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)

Mariposas y recuerdos, en el «último año del hombre en la Tierra» – Pérgola – 2 de noviembre de 2022

Mirca Cărtărescu cierra su trilogía ‘Cegador’ con ‘El ala derecha’, un relato con el telón de fondo de la Bucarest de los últimos estertores de la dictadura.

“Era el año del Señor de 1989. La gente oía hablar de guerras y de revueltas, pero no se asustaban, pues esas cosas tenían que suceder”. Era, a fin de cuentas, “el último año del hombre sobre la Tierra”. En los últimos estertores de la dictadura de Ceaușescu, largas colas de mujeres esperan la comida que no llega, y hablan con cuidado por si se encuentra cerca algún agente de la Securitate. Rumania se ha convertido en un país que exporta comida, pero no la reparte entre sus ciudadanos.

Mientras, los rumores se extienden sobre los sucesos en Timișoara. “¿Qué está pasando? ¿Qué demonios está pasando? ¿Cuarenta mil muertos en Timișoara? ¿Tanques? ¿Armas automáticas contra los manifestantes?”, se pregunta la gente.

Con este Bucarest de ruinas, miseria y conversaciones en voz baja como telón de fondo, Mircea Cărtărescu (Bucarest, 1956) pone fin, en El ala derecha, a su trilogía Cegador, publicada en su lengua original entre los años 1996 y 2007. Impedimenta concluye ahora en castellano la publicación de la trilogía, traducida por primera vez directamente del rumano, de la mano de Marian Ochoa de Eribe.

Recuerdos autobiográficos, sensaciones de infancia y sueños delirantes se mezclan así en un relato plagado de laberintos, edificios gigantescos, conceptos filosóficos, reflexiones de física cuántica y textos sagrados… y, por supuesto, mariposas. Muchas mariposas como aquella a cuyo cuerpo hacen referencia los títulos de la trilogía.

En el relato, Cărtărescu y su álter ego Mircisor se van topando con personajes como un hombre con un feto dentro del cerebro, una madre que continuamente le contaba cuentos de pequeño, o un gemelo oscuro que le fue arrebatado de pequeño.

Las crudas escenas del final de la dictadura se mezclan así con escenas oníricas con las que el joven protagonista de la novela se evade de la realidad, y acaba volviendo siempre a la infancia.

A los primeros recuerdos con su madre, a los primeros amigos. A una Floreasca donde residió en sus primeros años y que parece cubierta por una “gran semiesfera de cristal”. “Fue una de las condiciones que los aliados les habían impuesto cuando le cedieron a Rusia los países del Este: lo destruiréis todo, pero conservad al menos algunas ilesas que recuerden, dentro de unas décadas, que disfrutasteis en algún momento de la gracia y de la magia del mundo libre”, asegura el narrador. Esa hilera de “chinchetas deslumbrantes” forma las letras “perfectamente visibles” desde más allá de la atmósfera, de la palabra “Cegador”.

Autor de obras como Nostalgia y Solenoide, con un estilo muy personal y que mezclan notas autobiográficas con imágenes oníricas y surrealistas, Cărtărescu ha obtenido numerosos premios –su nombre suena con frecuencia entre los nombres de las quinielas para el Nobel–. El más reciente, en el mes de septiembre, el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2022, uno de los más prestigiosos del continente latinoamericano. “Yo no escribo los libros, los libros me escriben a mí. Nunca sé en realidad qué es lo que voy a escribir (un poema, una novela o un cuento corto), lo que sí sé es que nunca hago concesiones, yo escribo lo que para mí es cierto y auténtico”, asegura el autor.

—Beatriz Rucabado, Pérgola, 2 de noviembre de 2022