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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)

No es amor, es necesidad – Diario de Avisos – 12 de noviembre de 2022

Es un libro extraño. La máquina del amor sagrado y profano, de la irlandesa Iris Murdoch (1919- 1999), publicado por Impedimenta, es una novela extensa que parte de la doble vida de un marido y amante. Amigos, vecinos, familiares, se verán influidos por las patas de araña de esta existencia mentirosa de un doble padre de familia. Puede ser algo difícil de seguir su prosa, pero es una delicia encontrar tanta filosofía en los planteamientos de una novela, en el desarrollo de sus personajes. Esa fue la formación de la joven Iris y su amor durante toda su vida.

Diría que la protagonista indiscutible de la novela es la doble moral, la hipocresía con la que el hombre asegura amar a dos mujeres, con la que la vecindad asesora a todas las partes implicadas, con la que las supuestas amistades aseguran querer ayudar. Una inmensa bola de nieve de mentiras que se alimenta no de fríos copos, sino del calor desgarrador de las emociones que no se pueden compartir, de la constante culpa y sus intentos de redimirse, del corazón y la mente partidos entre lo sagrado y lo profano, entre la locura y la comodidad, entre el bienestar propio y ajeno, entre la mentira y la falsa excusa piadosa.

Esa enorme bola de nieve cree que va a derretirse con el amor, pero lo cierto es que, tras leer el libro, siento que ninguno de los implicados en la narración sabía lo que era ese sentimiento. Tras cada uno de ellos, sus decisiones morales o impulsivas, pensadas o apresuradas, motivadas por la intención de dañar o no, refulge la necesidad y no el cariño. Pero si bien podríamos pensar que quieren ser amados, lo que buscan es ser necesitados, que el otro los vea como la única opción posible para ser felices, incluso para sobrevivir. Que los otros los busquen para solucionar su vacío interior y externo es el fuego que los alimenta y justifica la humillación soportada. La necesidad es la reina, la verdadera araña que teje redes para que los personajes se insulten, se abandonen, se retomen, se echen de menos, se busquen, se rechacen y crean amarse.

Quienes deseen la lectura de una novela romántica, una historia de amor con final feliz, desechen cualquier pretensión de leer La máquina del amor sagrado y profano, porque la autora es feroz con algunos de sus personajes, diría que incluso cruel, aunque no más de lo que lo son la vida y la muerte.

—Eva Castillo, Diario de Avisos, 12 de noviembre de 2022