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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
La naturaleza salvaje como metáfora de la escritura

«Es una prosa que encadena un sinfín de referencias que convierten la obra en un apasionante viaje intelectual.»

La II Guerra Mundial tuvo para John Fowles, que rondaba los 15 años, un efecto benéfico: su familia abandonó el adosado con jardín trasero que ocupaba a una hora de Londres y se estableció en Devonshire. El autor de El mago pasó así a vivir rodeado de árboles «reales», que, en su memoria, contrastan con los recortados frutales que criaba su padre en su exigua huerta londinense. Esta contraposición entre la naturaleza «libre» y la domeñada, entre lo aherrojado y lo salvaje, le sirve a Fowles de punto de partida para hilar uno de los pocos ensayos que ha escrito, El árbol. Asombrosa guía de sabiduría, El árbol es un reflexivo canto a lo salvaje, una indagación en las raíces de la actividad creativa y un descubrimiento de mecanismos de la escritura literaria que suelen pasar desapercibidos. Todo ello, con una prosa que, de Robin Hood a Hitler, Shakespeare o la Edad de Bronce, encadena un sinfín de referencias que convierten la obra en un apasionante viaje intelectual.

Por Eugenio Fuentes

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