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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)

«El accidente en la A35» — La Nueva España — 18 de enero de 2024

Graeme Macrae Burnet, escocés nacido en 1967, publicó su primera novela, «La desaparición de Adèle Bedeau», en 2013; la escribió mientras trabajaba de profesor de inglés en distintos países, ejercía ocasionalmente de periodista y escribía relatos breves. Que su segunda novela, «Un plan sangriento », fuera finalista del prestigioso premio Man Booker inglés en 2016, permitió a Macrae Burnet convertirse en un escritor a tiempo completo y empezar a sentir la angustia del autor famoso por una novela de éxito. Su producción continuó con «El accidente en la A35», en 2017, y «Caso clínico», en 2021. Las cuatro novelas han sido traducidas por Alicia Frieyro y publicadas por la editorial Impedimenta.

La obra de Burnet puede adscribirse al género policiaco: hay un cadáver, dudas sobre su muerte, varios sospechosos y un inspector (Georges Gorski) que investiga el caso entre sus problemas personales y sus excesos con el alcohol. Pero hay también singularidades en la obra de Macrae Burnet, como son los detallados estudios psicológicos de algunos personajes, sospechosos o no, la descripción minuciosa del entorno, tanto del interior de las casas como del espacio exterior en el que se mueven, el moroso discurrir del tiempo y, sobre todo, la forma en que el autor nos presenta la novela.

«El accidente en la A35» tiene un prólogo firmado por GMB en el que se da cuenta de la llegada a la editorial de un manuscrito de Raymond Brunet, muerto dos décadas antes; un manuscrito que había sufrido varias peripecias en esos años. En el epílogo, también firmado por GMB, se glosa la figura de su autor, el francés Brunet, y se da cuenta de la publicación en la prensa del accidente que da título a la novela. Sin embargo, los cuarenta años transcurridos entre el accidente y la recepción del manuscrito hacen imposible la verificación de las correrías del joven protagonista por Mulhouse y Saint-Louis. El propio «editor» concluye que tampoco importa que los sucesos narrados sean ciertos, sino que la novela sea buena. A tal fin, cita a Brunet, que cita esta frase de Jean-Paul Sartre, extraída de «Las palabras »: «Lo que acabo de escribir es falso. Verdadero. Ni verdadero ni falso».

Macrae Burnet comenta en las entrevistas que su deseo es que quien lea sea parte activa del desarrollo de la novela y que no crea en una única verdad, sea cual sea el tema que tenga entre manos. De ahí que las pistas «falsas» que introduce en su obra han de ser leídas como aperturas a otras tantas posibilidades. Que algunos datos puedan ser corroborados por noticias en la prensa han dado lugar al subgénero policiaco de «crímenes reales», pero al interpretarlos en la ficción pierden ya su pretensión de objetividad. Aún así, observa que, a pesar de que figure ostentosamente el término «novela» en algunas portadas, es curioso que se mantengan los adjetivos «real» o «histórico» en muchas reseñas.

«Un plan sangriento» está escrito por varias manos: por el asesino confeso, para manifestarse loco por indicación de su abogado defensor; por un antropólogo criminalista que estudia el caso; por la prensa, la sensacionalista y la más objetiva, y por los que vivieron los crímenes de cerca. A lo que hay que añadir el sumario del juicio. Si la verdad es un compendio de todos estos testimonios, interesados o no, ¿se puede hablar de Verdad?

Graeme Macrae Burnet se confiesa entusiasta de Georges Simenon y del George Orwell de «Sin blanca en París y Londres» (1933) y, por razón de su técnica, su escritura ha sido comparada a la del escocés James Hogg (1770-1835) y a la del inglés B. S. Johnson (1933-1973).

—M. S. Suárez Lafuente