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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
La vida es una novela de Iris Murdoch

El libro y la hermandad, el relato de las preocupaciones político-filosóficas de una generación que se extingue.

Iris Murdoch (1919-1999), si bien nació en Dublín de padres irlandeses, vivió y trabajó en Inglaterra y su obra se adscribe al canon de la Literatura Inglesa. Estudió en Oxford y Cambridge, donde conoció a Wittgenstein, y enseñó Filosofía en Oxford de 1948 a 1963. Fue una escritora prolífica, con 26 novelas publicadas, narraciones breves, obras de teatro, poesía y, como corresponde a su profesión, obras filosóficas, entre ellas la primera monografía en inglés sobre Sartre. Ganó varios premios literarios de prestigio, como el James Tait Black Memorial, el Whitbread y el Booker; en 1987 Isabel II le concedió el grado de Dama del Imperio Británico y en 1997 recibió el Golden Pen Award por toda su carrera.

Casi todas sus novelas han sido traducidas al español, siendo la que hoy nos ocupa, El libro y la hermandad, publicada en 1987, la vigésimo primera escrita por Murdoch. Esta novela, traducida por Jon Bilbao y con un postfacio de Rodrigo Fresán, presenta una portada muy atractiva, con una imagen titulada “La casa de los pájaros”, que bien pudiera considerarse una introducción al propio tema de la obra. Porque la Hermandad del título la constituyen un grupo de amigos, antiguos estudiantes de Oxford y ahora en la cincuentena, que luchan a lo largo de las casi setecientas páginas por mantener su amistad, su unión y su talante liberal con un toque de idealismo. Pero, al igual que la belleza inútil de los pájaros exóticos enjaulados en la portada, el idealismo y el liberalismo marxista, ya decadente, de los “hermanos” resulta, en el presente de la novela, ingenuo y pequeño-burgués.

El Libro del título corre a cargo del personaje más controvertido, David Crimond, financiado por la Hermandad, entonces recién constituida por jóvenes oxonianos, para que pudiera escribir un libro que configurara la ideología de su generación, que había de ser la luz que mostrara el camino para un futuro mejor. Pero a medida que pasan los años, los miembros de la Hermandad empiezan a temer al propio escritor, que asegura mantener su ideario marxista contra el individualismo egoísta del que parece acusar a sus “hermanos”.

Crimond cultiva su halo de genio marxista, extravagante e incomprendido, y a su alrededor se debate una red de vidas entrelazadas que le sirven a Murdoch para exponer sus dudas personales sobre las teorías político-filosóficas y el desarrollo de la sociedad. Su viudo, John Bayley, escribió en Iris (1998) que la autora le había confesado que “no tenía fluir-de-conciencia, no hablaba consigo misma”. Sin duda, su conciencia fluye libremente a través de los personajes de sus libros.

Iris Murdoch definió las novelas como personas “hablando de personas, esencialmente cómicas, esencialmente tristes, que narran el trabajo que se esconde bajo la vida cotidiana, que formulan verdades profundas sobre la sociedad y sobre el alma humana. Pero también son, a la vez, manifestaciones artísticas (…) que ojalá puedan viajar a nuestro lado durante mucho tiempo”. Esta es una buena explicación de El libro y la hermandad, donde el contenido del título es un pretexto para hablar de la naturaleza humana, de los conflictos personales que el simple hecho de vivir acarrea, de la complejidad social de las relaciones sexuales, de la moralidad pública y privada y de la fuerza de la conciencia individual y su correspondiente subconsciente.

Las novelas de Murdoch no son de lectura fácil. La autora se demora en descripciones físicas del entorno, así como de la apariencia y posturas de los personajes, de manera tal que tenemos la sensación de estar siguiendo la acción en tiempo real al lado de los protagonistas, a los que vamos conociendo y entendiendo página a página. No es Murdoch una autora amiga de resumirnos sensaciones ni situaciones. Ya lo dice Fresán en su postfacio: “Uno se va a vivir a los libros de Iris Murdoch”.

En la edición inglesa de bolsillo, la novela fue subtitulada como “Una historia sobre el amor, la amistad y el marxismo”. Y es que en los muchos día a día que median entre la constitución de la Hermandad y el año narrado en la novela hay múltiples manifestaciones de diferentes grados de amor, de sexualidad, de amistad y, de fondo, el ideario político de una juventud privilegiada por razón de su cuna y devenida en fuerza viva acaudalada de su sociedad.

M. S. Suárez Lafuente

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