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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)

«El accidente en la A35»: Macrae, el discípulo escocés de Simenon — La Opinión de Málaga — 21 de enero de 2024

Los lectores españoles leímos por primera vez al escocés Graeme Macrae Burnet (Kilmarnock, 1967) hace cinco años con la publicación de ‘Un plan sangriento’, una cruda historia ambientada en el siglo XIX en la que se relataba un crimen ficticio disfrazado hábilmente como la reconstrucción de un suceso histórico real (el tan de moda true crime). Su gran impacto motivó a la editorial Impedimenta a seguir publicando la obra de este escritor de estilo hipnótico, tramas desconcertantes y un fino (y retorcido) humor negro que remiten a un relato de suspense mucho más en la melancólica tradición de Simenon que de la novela clásica de misterio en sí. Todo ello acompañado de ciertos aires existencialistas con evidentes ecos de Sartre y dilemas morales que remiten a los grandes autores de la literatura rusa. Llegaron así en estos últimos años ‘La desaparición de Adéle Bedeau’ (una intriga en la Francia de provincias) y ‘Caso clínico’ (otra obra de suspense, ambientada en este caso en el lisérgico Londres de los años 60).

La única novela que quedaba pendiente era la que ahora destaca Impedimenta, ‘El accidente en la A35’, concebida como una especie de secuela de ‘La desaparición de Adéle Bedeau’, al estar de nuevo ambientada en la pequeña localidad francesa de Sant-Louis, en la frontera, y el tener otra vez como coprotagonista al inspector Georges Gorski, el policía que en la anterior novela se encargaba de investigar aquel caso.

La trama de este nuevo libro arranca con la muerte de Bertrand Barthelme, un influyente abogado de la ciudad, en un accidente de tráfico nocturno en la carretera A-35. Aunque nada parece indicar que la muerte no haya sido accidental, lo raro del asunto es el hecho de que el fallecido estuviera en ese momento en la carretera, ya que era martes, y ese día siempre cenaba en Saint-Louis con algunos conocidos. O al menos, eso le decía a su familia cuando se ausentaba esa noche todas las semanas. Gorski, a instancias de la viuda, tratará de arrojar luz sobre el asunto, aunque se verá también envuelto en otro crimen ocurrido en la cercana Estrasburgo. Sin embargo, Raymond Barthelme, el hijo adolescente del difunto, emprende una investigación por su cuenta tras encontrar un intrigante papel en el despacho de su padre (con el que tenía una relación bastante fría).

Alternando las andanzas de Gorski por un lado y las del joven Barthelme por el otro, el libro plantea una historia que se cuece a fuego lento y donde Macrae Burton vuelve a recrear de forma magnífica la vida de unos personajes anodinos en una ciudad donde, bajo un halo de aburrimiento y apacibilidad, se esconden secretos, angustias y decepciones tras la puerta de muchos de sus hogares. Gorski, por ejemplo, es un jefe de policía eficaz pero profesionalmente estancado y empina el codo mucho más de la cuenta. En la comisaría no le tienen mucho aprecio y su esposa, Céline, acaba de dejarlo, por lo que su investigación sobre la muerte del abogado se mezcla con una constante visita a bares y restaurantes donde come (y bebe) rumiando su triste sino.

En cuanto al joven Raymond, el polvorín de hormonas que es la adolescencia lo tiene sumido en un fase bastante confusa, así que investigar el caso le sirve de válvula de escape. Las atolondradas andanzas del chaval (por lo errático del comportamiento juvenil) arrancarán en más de una ocasión la sonrisa del lector, aunque el cáustico humor de Macrae Burton siempre tiene un trasfondo algo amargo. Finalmente, Raymond logrará desvelar el secreto que escondía su padre, aunque en las novelas de Macrae, como suele decirse a propósito de variadas cuestiones, importa mucho más el viaje que el destino.

Macrae, además, disfruta con la ambigüedad entre realidad y ficción. En el anterior libro, ‘La desaparición de Adéle Bedeau’, planteaba en un curioso epílogo, a modo de juego metaliterario, que la obra era en realidad la única novela publicada en vida por un tal Raymond Brunet antes de suicidarse. Ahora, en el prólogo de ‘El accidente en la A35’, se mantiene el juego afirmando que Brunet dejó ocultos, antes de su muerte, dos manuscritos. Uno es esta novela ¿Y el otro? Como pista, les diremos que en la web de Macrae ya se anuncia para este 2024 la publicación de una nueva entrega del inspector Gorski.

—José Vicente Rodríguez