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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
«Astronautas», de Stanislaw Lem

«Estamos ante el estreno de un clásico de las letras del siglo XX que no dejará de asombrar con su inacabable capacidad de inventiva y análisis».

Esta es la primera novela que publicó el escritor polaco Stanislaw Lem (1921-2006) y, hasta hoy, nunca antes se había editado en castellano, lo que es, sin duda, un hecho de gran regocijo para los (muchos) seguidores de este creador, uno de los más celebrados de la ciencia-ficción de todos los tiempos. Aunque no es del todo cierto que Astronautas, escrita en 1951, fuera su primera novela, ya que se considera su estreno literario El hospital de la transfiguración (Impedimenta, 2007), escrita en 1948; sin embargo, esta no pudo ser publicada hasta 1955 debido a que la censura comunista imperante en ese momento en Polonia la consideró contrarrevolucionaria. Así, Astronautas, logró ser su primera obra publicada y, siendo como es una novela primeriza, es evidente que aún no tiene todas las marcas de la casa del autor y sí muchas características que esa misma censura le impelió a introducir en el argumento a fin de no caer de nuevo en objeciones ideológicas con el régimen, tal y como explica muy bien el crítico e historiador literario y profesor de humanidades Jerzy Jarzerbski en el prefacio a la novela. No obstante, lo que sí se puede afirmar categóricamente es que se trata de la primera obra de Lem de carácter astronáutico, la primera novela que escribió de ciencia-ficción propiamente dicha. Y el resultado es una deliciosa epopeya humana en pos de contactar con una inteligencia que parece proceder de Venus, en una Tierra utópica, pacificada, sin armas, enfermedades ni fronteras y gobernada globalmente, cómo no, por un partido comunista extraordinariamente eficaz, generoso y sensible a las necesidades de la especie humana.

Una de los grandes encantos de Astronautas es la narrativa de su autor, minuciosa, detallada, con exquisitas explicaciones científicas y un sutil y elaborado análisis psicológico de los personajes protagonistas, lo que, a fin y a la postre, vendría a conformarse como una de las señas de identidad de la obra posterior de Lem, sin olvidar, por supuesto, su mirada punzante, ácida, sarcástica y crítica de los comportamientos humanos.

En un futuro (temporalmente hoy no tan lejano), la humanidad ha logrado el equilibrio sostenible en la Tierra, pero se siente amenazada por el descubrimiento de un extraño objeto metálico que se ha encontrado en Siberia y que contiene un código extraterrestre que, tras ser descifrado, descubre lo que parece ser una invasión de nuestro mundo por una supuesta civilización venusina mucho más avanzada que la nuestra. Para tratar de evitarlo, el Gobierno de la Tierra envía una nave a Venus para intentar contactar con esos supuestos enemigos y modificar sus intenciones para salvar nuestro planeta. El libro describe los preparativos del viaje, las inmensas ingenierías para construir la Cosmocrátor, la nave que llevará a unos elegidos a Venus, y el desarrollo del trayecto, así como el contacto con este segundo planeta del sistema solar, con grandes dosis de ciencia, de aventura y de emociones.

Y lo más entretenido de Astronautas es que es un libro que se sitúa en un punto intermedio entre las megalómanas máquinas ideadas en los inicios de la fantasía científica, a principios del siglo XX, y la realidad actual, donde la miniaturización, los plásticos y las comunicaciones casi instantáneas no fueron previstas por los escritores de antaño. Hoy esbozamos media sonrisa con las tecnologías que se describen, pero hace 64 años, cuando Lem escribió esta novela, la ciencia parecía ir en una dirección que la historia y los descubrimientos se han empeñado en modificar (como, por otro lado, suele ocurrir casi siempre en cada momento histórico). Estamos ante el estreno de un clásico de las letras del siglo XX que no dejará de asombrar con su inacabable capacidad de inventiva y análisis.

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