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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)

«Solsticio siniestro», cuentos para las noches más largas — Lectora Empedernida — 26 de febrero de 2024

Sinopsis oficial:

Las largas y oscuras noches invernales son el escenario perfecto para lo extraño y lo fantasmal. Es el momento en el que el sol apenas se asoma al cielo y en el que todas las mitologías nos hablan de un misterioso renacer. Junto al fuego, con la ventisca aullando al otro lado de la ventana, contamos historias en las que acechan espectros y casas encantadas, damas emboscadas y presencias etéreas, amenazadores espíritus felinos, árboles enraizados en un alma vengativa, fuerzas malignas en la ladera de la montaña y patinadores que bordean el abismo que se abre entre lo mortal y lo incorpóreo. Abrígate bien y prepárate para viajar a la noche más larga… ¿Quién sabe qué se esconde en la oscuridad? ¿Qué secretos aguardan en la penumbra?


Solsticio siniestro es un homenaje a la literatura gótica que reúne a grandes plumas del género, como Daphne du Maurier, Hugh Walpole, Robert Aickman y Muriel Spark, a la vez que rescata nombres, no tan conocidos, de algunos de los más notables maestros de la literatura victoriana y el siglo XX. Historias que transitan de forma magistral la fascinante y sombría frontera entre la vida y la muerte. Una deliciosa oda a lo escalofriante y a lo extraño.

Opinión: 

En esta preciosidad de libro encontramos doce relatos que son: El manzano (1952) de Daphne du Maurier; La habitación azul (1897) de Lettice Galbraith; En los hielos boreales (1898) de Elia Wilkinson Peattie; El gato negro (1921) de W. J. Wintle; La mujer de Ganthony (1926) de E. Temple Thurston; Una nevada (1974) de James Turner; El hombre que volvió (1935) de Margery Lawrence; La tercera sombra (1950) de H. Russell Wakefield; El fantasma de la encrucijada (1893) de Frederick Manley; El barrendero (1956) de Muriel Spark; La aparición de la estrella (1966) de Robert Aickman; y El señor Huffman (1933) de Hugh Walpole. Antes de nada he de destacar el formato y diseño de esta edición porque me encanta: pasta dura, diseño de cubierta superatractivo y calidad en todos los aspectos en general (soy una enamorada de esta editorial, y más aún de este tipo de ediciones algo más especiales que sacan a veces). Menciono también que me ha gustado encontrar, antes de cada relato, pequeñas entradas —algunas escritas por Lucy Evans y otras por Tanya Kirk— en las que se nos habla brevemente del autor/a, del relato en sí, de alguna curiosidad… Me han venido muy bien ya que a algunos sí los conocía de oídas, pero a otros no los tenía ni en el radar y he agradecido la pequeña introducción sobre ellos.


Ahora ya centrándome en la lectura de estos cuentos, decir que he disfrutado de la experiencia. Como suele pasar en libros de relatos, y más en este tipo que incluye a diferentes autores/as, no todos los cuentos me han gustado al mismo nivel: algunos me han gustado mucho y otros no tanto (pero estos han sido los menos). En general, todos me han parecido amenos de leer y he disfrutado del ambiente en el que nos introducen (un ambiente frío, invernal, fantasmal, sombrío e inquietante y también navideño en muchos de ellos). Son muy atmosféricos en ese sentido y han mantenido bien mi atención e interés en su mayoría. Señalo que las historias tienen este tinte pero no es que te vayas a morir de miedo al leerlos ni nada parecido —puede que en su momento fuesen más impactantes—, son historias con una atmósfera oscura pero livianita. A mí me gusta, disfruto bastante de estos escenarios que no me llegan a dar miedo pero que manejan ese ambiente de inquietud curiosa. Otra cosa que destaco de leer esta tipología de libros es que me permiten acercarme a autores/as a los que tenía ganas de leer y que aún no lo había hecho, y también conocer a otros que ni me sonaban. Leyendo estas historias cortas una puede hacerse una idea aproximada de la forma de narrar de cada cual (como acercamiento inicial lo veo estupendo). 

De todos los relatos, mis preferidos han sido: El manzano de Daphne du Maurier, del que hablaré más detalladamente al final de la reseña ya que no solo me ha parecido el mejor relato de esta selección, sino que también va directo al saco de posibles mejores lecturas de este año  —¡y eso que estamos casi al principio!, pero me ha gustado tanto que sé que tengo que tenerlo en cuenta—, y El señor Huffam de Hugh Walpole, que me pareció muy entretenido, un relato muy simpático que desde el inicio sabía por donde iban a ir los tiros pero lo disfruté igualmente hasta el final. Mención especial también me merece El barrendero de Muriel Spark, que sin llegar a encantarme me pareció supercurioso y original por el tratamiento que hace de la figura del fantasma en su historia. También me han gustado bastante: En los hielos boreales (muy cortito pero efectivo a mi parecer); La habitación azul (una habitación embrujada que llamó mi atención, así como la protagonista); Una nevada (consiguió darme mal rollo, inquietud mientras lo leía por el miedo que levanta en el protagonista esa nieve: «el paisaje de un blanco reluciente incrementaba los misterios del campo. […] Esa vasta extensión de blanco había borrado los límites de mi mundo familiar. Donde antes había un camino conocido, ahora todo era extraño y aterrador»); La tercera sombra (con este me sudaron un poco las manos, está centrado en unos alpinistas y me llevo mal con las alturas, me sentía allí y ¡qué suspense!, y menuda venganza…); y El fantasma de la encrucijada (un forastero que llega a una casa en plena Nochebuena y relata su encuentro con un ser bastante espeluznante). Los que menos me han gustado: El gato negroLa mujer de GanthonyEl hombre que volvió y La aparición de una estrella; los leí bien pero no me dejaron ningún tipo de huella ni me resultaron destacables. Decir que esto es muy subjetivo, lo mismo los que más me han gustado a mí, a ti no te dicen nada; y los que te gustan más a ti, son los que menos me han gustado a mí… ¡La magia de la lectura es esa también! En cuanto a los autores/as que me gustaría seguir leyendo: Daphne du Maurier, Hugh Walpole, Muriel Spark, Elia Wilkinson Peattie y James Turner, y también voy a incluir a Robert Aickman (aunque su relato no me ha dicho demasiado, sí me gustó cómo está escrito).


En resumen, un libro con una edición preciosa que incluye una selección de relatos bastante atmosféricos (con mucho frío, un gran tinte fantasmal, toques siniestros y también muy navideños) que me ha permitido estrenarme con autores/as a los que tenía ganas de conocer (destaco especialmente a Duphne du Marier), y también introducir en mi radar más en serio a otros con los que he conectado bastante. ¡Unos relatos amenos y muy atmosféricos!

Antes de acabar la reseña quería detenerme con algo más de detalle en el relato de El manzano de Daphne du Maurier… ¡Me ha parecido tan maravilloso! Pero mucho mucho y no exagero. Al terminar la lectura pensé: ¡¿Cómo no he leído antes a esta mujer?! 


En este relato, o novela corta también podría decirse, la autora nos lleva a la vida de un matrimonio y a la relación bastante ponzoñosa que tienen. Cómo el marido ve a la esposa y la esposa a él, sus incompatibilidades, el hastío interno y los rencores se dejan ver a la perfección.


De modo que vivían en mundos distintos, sus mentes nunca se encontraban. ¿Siempre había sido así? No lo recordaba. Llevaban casados veinticinco años y eran dos personas que, por mera costumbre, vivían bajo el mismo techo.


Pero lo grandioso de esta historia es la forma en la que la autora nos presenta lo que se cuece bajo la superficie, lo que significan el uno para el otro —y especialmente lo que ella significa para él— después de tantos años conviviendo y de los roces que se han ido sumando. Para mostrarnos esto utiliza… ¡el manzano! Arrancamos tres meses después de haber muerto la esposa y vemos al esposo, ahora viudo, viviendo no sin cierto alivio agradeciendo su libertad. De repente se fija en un manzano de su jardín, no es nuevo pero es ahora cuando ha llamado su atención: comienza así una verdadera lucha contra este manzano y con el significado que este árbol acoge para él… ¡Menudo desarrollo de la trama y qué final! Muy inquietante, además. 


Sabía de su existencia, por supuesto, junto con los demás que se alzaban en el jardín delantero de la casa, un terreno que ascendía hacia el campo a lo lejos. Sin embargo, nunca había tenido constancia de que el aspecto de aquel árbol en particular fuese distinto del de los demás; solo que era el tercero por la izquierda, que estaba un poco apartado del resto y más inclinado hacia la terraza. […]Era un árbol esmirriado y de una delgadez deprimente, carecía de la nudosa solidez de sus compañeros. Sus escasas ramas, que crecían muy arriba del tronco como hombros estrechos en un cuerpo alto, se abrían con la resignación del mártir, como si el aire de la mañana le diera frío. 

¡Cuánto simbolismo y qué maestría! Sé que puedo sonar demasiado extrema, pero es que a día de hoy se ha convertido en uno de mis relatos preferidos. No cuento más. Si tienes la oportunidad, léelo, dudo que te deje indiferente.

—Magdalena