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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)

Sinopsis

Aquí encontraremos remembranzas sobre paradisíacas islas en medio del Danubio, reflexiones acerca de los peligros de la adicción al café soluble y confesiones íntimas sobre el amor, la muerte y la nostalgia que culminan con la estremecedora El ojo castaño de nuestro amor, dedicada al hermano gemelo perdido en trágicas circunstancias. Delicados artefactos narrativos absolutamente inseparables del «animal literario» que es su autor, como nos demuestra el extraño descubrimiento que hace en la Lolita, de Nabokov, o la descripción de los días previos a la muerte de Ovidio en el exilio. Todo ello se une, como las cucarachas que según él Darwin se entretenía en ensartar en un palo, para configurar una suerte de arqueología en la que descubrimos las claves que nos llevan a entender a uno de los autores primordiales de la narrativa centroeuropea.

El autor

Mircea Cărtărescu (Bucarest, 1956) es un poeta, narrador y crítico literario rumano. Está considerado por la crítica literaria el más importante narrador rumano de la actualidad.

De hecho, Cărtărescu, un escritor que goza de gran predicamento tanto dentro como fuera de las fronteras de Rumanía, es uno de los más importantes teóricos del posmodernismo rumano. De su obra poética, que cultivó a lo largo de toda la década de los ochenta, destaca El Levante (1990; Premio de la Unión de Escritores Rumanos), que Impedimenta recuperó en 2015 en una versión especialmente preparada por el autor. Cărtărescu dio el salto a la narrativa con el volumen de cuentos Nostalgia (1993; Impedimenta, 2012; Premio de la Academia Rumana), que se abre con su célebre relato «El Ruletista» (publicado de modo independiente por Impedimenta en 2010). Siguió Lulu (1994; Impedimenta, 2011), novela tortuosa y genial que indaga en el misterio del doble, y que le valió el Premio ASPRO. Su proyecto Cegador (1996-2007), una críptica trilogía que adopta la forma de una mariposa, será recuperada próximamente por Impedimenta en traducción directa del rumano. En 2015 publicó la novela Solenoide, considerada su obra más madura hasta la fecha. Recientemente ha publicado el volumen de cuentos Las Bellas Extranjeras(2010; Impedimenta, 2013; Premio Euskadi de Plata de Narrativa), una sátira rayana en lo grotesco que narra secuencias de la vida literaria genuinamente rumanas pero también cosmopolitas, y que se ha convertido en un auténtico éxito de ventas en su país, así como El ojo castaño de nuestro amor (2012; Impedimenta, 2016), un volumen de relatos autobiográficos que sirve como nexo para entender el conjunto de su obra. Sus textos han sido vertidos al inglés, al italiano, al francés, al español, al polaco, al sueco, al búlgaro y al húngaro. Es el autor rumano más apreciado en el extranjero, y algunos consideran que podría ser el primer escritor en lengua rumana en obtener el Premio Nobel de Literatura.

Mis impresiones

Desde mi ignorancia y visión parcial, cuando pensaba en Rumanía pensaba en un país pobre con sus “manadas” de perros callejeros y la delincuencia por las calles (algo leído en una entrevista de Sanchez Dragó hace mucho tiempo), como me gustan los coches se me venía a la cabeza los económicos automóviles Dacia y como me interesa la historia clásica europea tenía presente al pueblo dacio creando problemas fronterizos a los emperadores romanos. Sin embargo la primera asociación mental que tendré a partir de ahora será Mircea Cărtărescu.

No sé como pude llegar a estas alturas sin haberme encontrado con un escritor que escribe con un sentimiento tan profundo que es capaz de contagiarnos su gran pasión por la literatura.

El libro consta de una serie de relatos que se mueven entre los retazos autobiográficos y el ensayo. Denominarlos relatos es poner una etiqueta para poder entendernos, pero este conjunto es algo diferente. Son de concepción muy diferente, pero, al mismo tiempo, funcionan muy bien como volumen independiente.

Un escritor que se siente ante todo rumano, “ser rumano significa ser pastor de ruinas, arquitecto de las ruinas, amante de las ruinas”. A modo de presentación este fragmento aparece en el primer relato, Ada-Kaleh, Ada-Kaleh, en el que dice que su oficio es ser constructor de ruinas, “Mi vocación: arquitecto de ruinas. Mi vicio: voyeur de ruinas”. Julio Verne decía en La vuelta al mundo en 80 días algo así como que tu mayor defecto es tu mayor virtud llevada al extremo. Ésta creo que es la mejor presentación posible. Algo que me enganchó desde el principio con este autor. Si Durrel tenía Alejandría, Cortázar Buenos aires, Joyce Dublín, Mircea Cărtărescu tiene Bucarest. En el relato Pontus Axeinos llega a describir la ciudad de Constanza como una Beirut sin guerra civil.

El relato estrella es el que da título al volumen. En el que habla de su hermano y su madre. Este relato es de una belleza y profundidad tal, y con un título que recoge tanto en tan pocas palabras que me dan ganas de tatuármelo. Un relato de cabecera que soporta muchas lecturas. A través de una arqueología doméstica reconstruye su pasado de una forma genial que te llega muy adentro.

No solo se reconstruye y nos da a conocer su infancia y su vida a través de detalles anecdóticos (café soluble, jeans, raqueta, servicio militar…) sino también su país con un omnipresente Publius Ovidius Naso, su particular manera de ser:

“Tras cincuenta años de dictaduras fascistas y comunistas, no éramos un pueblo. Éramos un rebaño”

Un libro sobresaliente que ha conseguido que me interese por toda su obra. Leerlo es tener una experiencia con las palabras. Porque es tan importante lo que cuenta que cómo lo hace. Un ejemplo de cómo convertir la vida en literatura. Un libro verdadero.