La publicación de este libro supone un motivo de celebración para quienes seguimos la obra de Starobinets desde hace tiempo. Y, si me permitís la licencia, cualquier nuevo material de Anna merece ser festejado. En este sentido, Impedimenta está llevando a cabo un trabajo encomiable: no solo recupera títulos que habían quedado inaccesibles tras el cierre de la editorial Nevsky, donde la autora rusa publicó varios trabajos imprescindibles, sino que incorpora también sus nuevas obras, consolidando un catálogo que permite acceder de manera coherente (y cada día más completa) a una de las voces más interesantes de la literatura de género actual. Para los lectores de Windumanoth, esto significa la oportunidad de descubrir o redescubrir a una autora capaz de combinar rigor narrativo, sensibilidad y un interés constante por explorar los rincones menos evidentes (y a menudo más sombríos) de la experiencia humana.
Anna Starobinets se ha consolidado como una de las escritoras más destacadas del terror, la ciencia ficción y la fantasía contemporáneas. Su obra combina agudeza psicológica con una inquietud constante por lo inesperado, explorando territorios que van desde lo cotidiano hasta lo más perturbador, sin perder la verosimilitud ni la fuerza de sus personajes. En sus relatos, lo extraño no es un recurso ornamental, sino una extensión natural de la percepción humana; Starobinets observa la realidad con ojos atentos, capaces de revelar lo extraordinario en lo aparentemente banal.
Aunque en Rusia, pese a su exilio forzoso debido a la situación del país, su reconocimiento es amplio, lo cierto es que su llegada a los lectores hispanohablantes ha sido más pausada. Algunos de sus libros se publicaron hace más de una década en la desaparecida editorial Nevsky. Desde entonces, muchos lectores esperaban nuevas traducciones o reediciones que les permitieran acceder a títulos fundamentales. La labor de Impedimenta está resultando, por tanto, crucial para que su obra ocupe el lugar que merece dentro de la literatura traducida.
Tras la publicación en español de su memoir Tienes que mirar (2017 / Impedimenta, 2021) y la recuperación de La glándula de Ícaro (2013 / Nevsky, 2014 / Impedimenta, 2023), llega a nuestras librerías El Vado de los Zorros (2022 / Impedimenta, 2025). En nuestro país fue publicada hace unos meses en catalán por la editorial Mai Més y, desde septiembre, por fin podemos sumergirnos en ella en español.
Cuenta Starobinets que la idea primigenia de esta novela surgió hace años, en forma de serie de televisión. La autora, enamorada de la mitología japonesa desde niña, coescribió junto a su marido, el también escritor Alexander Carros (fallecido en 2017), 20 capítulos de una serie que nunca vio la luz. Tras recuperar los derechos, que habían quedado en manos de una productora, decidió transformar aquella idea en una novela monumental. Y ahora, querido lector, prepárate para disfrutar (sin destripes) de lo nuevo de Starobinets, un viaje que te atrapará desde la primera página.
El Vado de los Zorros nos sitúa en Manchuria, en el año 1945. Max Cronin, antiguo artista de circo con facultades extrasensoriales pero aquejado de pérdida de memoria, escapa del gulag de las minas de uranio de Granitny, en el Extremo Oriente ruso. Desde allí parte hacia un lugar remoto situado entre China y Siberia: una ciudad fantasma conocida como El Vado de los Zorros. Su objetivo es encontrar a Yelena, su mujer, secuestrada por el ejército japonés para ser utilizada en siniestros experimentos con humanos. Os aseguro que esta premisa, aunque potente, solo rasca la superficie de la riqueza narrativa que Starobinets despliega a lo largo de la novela.
Mentalistas, soldados soviéticos y seres legendarios del folclore eslavo y de la mitología china, entre otros personajes (algunos bastante pintorescos), desfilan por las páginas de la novela. Las Húli Jing, mujeres zorro japonesas conocidas como kitsune, son otro de los ejes centrales de la trama, junto con la búsqueda de un arma biológica mítica que podría alterar, cómo no, el curso de la Historia.
Pese a esta sinopsis resumida, la novela no se deja reducir fácilmente sin perder matices, y esa es precisamente una de sus mayores virtudes: cada elemento tiene un propósito, cada detalle está calculado, y la coherencia interna del universo de Starobinets atrapa al lector sin pedir permiso. Historia, leyenda y lo extraordinario conviven con naturalidad, como si la autora nos invitara a asomarnos a su mundo y descubrir secretos que solo ella conoce.
La acción avanza con un ritmo contenido pero constante, y la sensación de descubrimiento acompaña al lector capítulo tras capítulo. Entre fábulas ancestrales y elementos sobrenaturales, Anna nos habla de identidad y pertenencia, supervivencia y resiliencia, memoria histórica y los límites entre humanidad y barbarie.
No lo hace de manera explícita: integra estos temas en las decisiones, las dudas y las relaciones de sus personajes. La soledad y la necesidad de conexión aparecen con frecuencia, no como recursos sentimentales, sino como elementos que definen cómo perciben su entorno y enfrentan sus conflictos internos. La percepción del tiempo y del pasado juegan también un papel protagonista. Los recuerdos y experiencias previas no son simples antecedentes, sino impulsos que dan forma a la conducta y a las decisiones, agregando capas de significado que enriquecen la lectura.
Uno de los mayores logros de El Vado de los Zorros es cómo Starobinets consigue regular el ritmo de la narración y dosificar el misterio. La autora sabe que lo inquietante no necesita artificios; cada elemento extraño surge de manera orgánica, cada silencio, gesto o descripción contribuye a configurar una sensación de amenaza contenida que nunca se resuelve de golpe.
La novela invita al lector a cuestionar lo que lee y a reflexionar sobre las diferentes interpretaciones posibles. Este es un tipo de literatura que recompensa la atención. Leerla despacio revela detalles, patrones y conexiones que enriquecen la comprensión de la historia y profundizan en la experiencia emocional de los personajes. A veces, la autora sugiere más de lo que muestra, dejando al lector espacios para la interpretación, para pensar y sentir al mismo tiempo. Esta sutileza permite disfrutar la novela a varios niveles: como relato absorbente o como objeto de análisis de construcción narrativa y psicológica. Y creedme, leer una obra así desde distintas perspectivas es un lujo que pocos escritores logran.
La prosa de Starobinets combina claridad y precisión con un cuidado especial por los matices. Siempre lo he dicho: Anna escribe bien, muy bien. Cada frase parece medida para cumplir una función: revelar algo de un personaje, insinuar un conflicto o sugerir una tensión latente bajo la superficie. El ritmo es contenido pero constante, alternando introspección con escenas donde la historia avanza con fuerza hasta desbordarse. Ese equilibrio evita la monotonía y mantiene al lector pegado a cada página.
Los personajes son uno de los grandes pilares de la novela. Max Cronin, el protagonista principal, destaca por poseer una historia, una complejidad psicológica y unas motivaciones que vertebran gran parte de la obra: su pasado, su presente, sus decisiones, sus dudas y sus capacidades extraordinarias están siempre al servicio de la narrativa y del universo que Starobinets despliega. Cada personaje tiene voz propia, incluso en sus silencios y gestos, y las decisiones que toman resultan coherentes con su experiencia acumulada a lo largo de la novela. La autora logra un equilibrio notable, no hay caricaturas ni exageraciones y cada elemento contribuye a un efecto preciso sobre quien lee.
Otro rasgo que no puedo dejar de destacar es cómo Starobinets integra lo fantástico en un marco histórico concreto. Esta fusión es algo muy habitual en todas sus obras. Sus cuentos de terror parten de algún hecho cotidiano para introducirnos, casi sin darnos cuenta, en el horror. Lo inesperado no es un adorno, forma parte del tejido del relato y siempre aparece en el momento justo; muchas veces casi sin darnos cuenta. Sin duda, este es uno de los rasgos más característicos de esta autora.
La edición de Impedimenta refuerza la experiencia de lectura. La portada presenta, sin estridencias, los elementos clave de la novela: la atmósfera onírica, el marco histórico y la presencia de lo sobrenatural. Por dentro, el diseño facilita un recorrido cómodo por sus casi ochocientas páginas. Más allá de su excelente catálogo, esta editorial destaca por el mimo que procura a sus libros, y este no es una excepción.
Mención especial merecen también los traductores de la obra: Viktoria Lefterova y Enrique Maldonado. Conociendo a la autora y su voz, sé del esfuerzo que habrá supuesto trasladar esta obra a nuestro idioma. Gracias a su labor, los lectores en español podemos acercarnos a la novela con la misma intensidad y complejidad que leyendo el original, sin perder por el camino matices ni significado. Además, como ya he comentado, se trata de una novela bastante extensa, algo que también hay que tener en cuenta a la hora de valorar el trabajo de los traductores.
El Vado de los Zorros ofrece además, como indiqué anteriormente, varios niveles de lectura. Quien busque aventura encontrará un relato fascinante, una historia bien contada con personajes sólidos y fantasía bien integrada. Quien prefiera profundizar en la construcción narrativa y en los matices psicológicos, descubrirá un universo pensado al detalle, donde cada gesto, recuerdo y decisión adquieren significado. A muchos lectores nos fascina leer algo para pasar el rato, pero sabiendo al mismo tiempo que hay mucho más bajo la superficie.
En definitiva, El Vado de los Zorros confirma lo que algunos ya sabíamos: que Anna Starobinets, tal y como apuntaba al inicio, es una de las voces más interesantes de la literatura actual. La novela combina inteligencia narrativa con un gran dominio de la intriga y la acción, ofreciendo una experiencia disfrutable tanto en la trama como en la reflexión sobre sus temas centrales: identidad, pertenencia, supervivencia, resiliencia, memoria y los límites de lo real, entre otros. La prosa precisa, los personajes creíbles y la atmósfera que construye convierten la lectura en un acto activo y a este libro en un nuevo gran paso adelante dentro del catálogo, ya de por sí magnífico, de esta autora.
Esta novela es la ocasión perfecta de sumergirse en un universo literario completo, coherente y trabajado hasta el detalle, donde lo mundano y lo extraordinario conviven con naturalidad. La publicación de El Vado de los Zorros, junto con la recuperación de otros títulos por parte de Impedimenta, nos permite apreciar en conjunto la magnitud de la obra de Starobinets y el merecido lugar que ocupa hoy en día. La novela demuestra que la literatura rusa contemporánea puede ser accesible, rica y estimulante, y que pocas autoras como ella saben dejar una huella que permanece más allá de la última página. Y eso, para quienes la seguimos desde hace muchos años, es un auténtico regalo. Disfrutad de esta novela y creedme: ojalá tengamos Starobinets para rato.

