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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
El declive humano

Soseki no pierde la oportunidad que le brinda este libro de criticar de forma feroz la división de estamentos de la sociedad japonesa, una constante a lo largo de todo el texto en la que se muestran las distancias que separan a unas clases de otras. No obstante, es el azar, el destino o la casualidad el que lleva a cada persona a jugar una cartas bien distintas.

La editorial Impedimenta nos deleita con una obra escrita por la pluma de uno de los máximos representantes de la literatura japonesa del siglo XX, Natsume Soseki, que con esta novela, El minero (1908), horada en las singularidades que acontecen a las personas cuando deciden arrojar su vida por la borda.

Esta obra se adentra en la biografía de un joven tokiota, que huye de su acomodado hogar tras provocar un tremendo enredo al ganarse los favores amorosos de dos mujeres bien distintas. Tras la pérdida de su honor por semejante embrollo, decide abandonar la capital japonesa y poner fin a su vida a través de algún acto heroico. Sin embargo, la realidad termina siendo muy diferente porque su cobardía para suicidarse lo lleva a vagar sin rumbo fijo hasta encontrarse, de forma fortuita, con un anciano que le insta a hacerse minero. Tal es su desengaño con su trayectoria vital que se deja guiar por el que acaba siendo un simple filibustero que se aprovecha de su bajo estado anímico para convencerle -sin emplear demasiadas argucias, todo sea dicho- de que el trabajo perfecto para él se encuentra en la mina.

El camino que deben recorrer para llegar a la falsamente ‘tierra prometida’ no será nada fácil, pasará hambre, frío, cansancio, llevará su cuerpo a soportar los mayores extremos, y en su aventura se sumarán varios personajes; una suerte de periplo que le llevará a madurar a pasos agigantados, a conocer lugares de lo más diversos, pero sobre todo a indagar en el alma humana, a conocer cada arista de la que se compone.

El minero disecciona de forma pormenorizada el proceso de expiación de los pecados de su protagonista, el cual desciende a los infiernos para conseguir perdonarse a sí mismo y restañar su culpa; un infierno que en este trabajo literario se identifica con un yacimiento minero. aunque se trata del lugar más próximo al fin del mundo que había visto, su orgullo herido, en un primer momento, no le dejará tomar la decisión de regresar a casa, pero poco después y, tras descubrir el nivel de declive al que se capaz de llegar el ser humano, cambiará de opinión.

Soseki no pierde la oportunidad que le brinda este libro de criticar de forma feroz la división de estamentos de la sociedad japonesa, una constante a lo largo de todo el texto en la que se muestran las distancias que separan a unas clases de otras. No obstante, es el azar, el destino o la casualidad el que lleva a cada persona a jugar una cartas bien distintas. Otro tema presente a lo largo de este brillante ejercicio narrativo es la moral, la distancia que media entre el bien y el mal, otra de las características que se desliza en los párrafos de El minero.

En definitiva, el autor japonés echa mano de la poética para hurgar, sin condiciones, en todos estos aspectos, así como en los paisajes que recorre, las personas que se cruzan en su camino, y las miserias que le acompañan en su periplo, que no son pocas, hasta conducir al lector a la peor pesadilla, a la degradación suprema de los individuos, a los peores vicios, pero, a imagen y semejanza de un sueño, siempre llega el despertar.

Un clásico para adentrarse en su lectura ahora que el tiempo otoñal invita a la reflexión y a la introspección.

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