Las vidas atravesadas por el mestizaje y el desarraigo que vieron en Maryse Condé (Guadalupe, 1934 – Francia, 2024) protagonizan estos relatos que recuerdan la genealogía de esta mujer de voz contundente y suave. La escritora muestra a personajes que van descubriendo quiénes son: una maestra encuentra una felicidad efímera al acoger y curar a Solo, un joven proscrito considerado maldito en el pueblo; un ingeniero atrapado entre la pasión y la justicia arriesga su porvenir para proteger a Ayissé; una joven descubre el verdadero rostro de su padre, seductor y frágil; Létitia, devoradora de vida, aprende a elegir entre la pasión fugaz y la mano que la sostiene; un médico recompone la historia de un hijo muerto y de una estirpe marcada por la locura y la marginación; un viajero recoge a un espectro que huele a tierra podrida; un hombre asciende el monte Shasta para enfrentarse a la voz que lo reclama.
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—Santiago Vargas

