- George Perec, a diferencia de Joe Brainard, nos invita a recoger nuestros “me acuerdo”: ya en la edición original se añadían unas páginas en blanco para tal propósito.
¿Qué es Me acuerdo de George Perec? Cuatrocientos ochenta recuerdos invocados por la fórmula abracadabra “me acuerdo de…”, siempre con un redactado breve, a veces brevísimo, que George Perec publicó por primera vez en 1978. ¿Y qué recuerda? Referentes del cine o la política, de los usos y costumbres de la Francia entre las décadas del 40 al 70 del siglo pasado, música o narrativa populares… y también algún recuerdo personal, pocos: “419. Me acuerdo del baño que me daba cada sábado por la tarde cuando volvía del colegio”.
Diez años después de la primera edición de Me acuerdo de George Perec en Impedimenta, la editorial de Madrid aborda la reedición con nueva traducción, esta vez a cargo de Eduardo Berti. Además, la obra se amplía con introducción de Hervé Le Tellier y las necesarias notas a cada “me acuerdo de…” porque los años no pasan en balde y, por desgracia, vamos perdiendo de vista el contexto de esa época. Entre una cosa y otra esta nueva edición supera en casi 100 páginas a la anterior.
Como suele ocurrir con Perec, el simple hecho de juntar todo esto es lo que lo convierte en algo más que una colección de frases sin sentido
Como señala el biógrafo de Perec, David Bellos, en su introducción, desde su publicación original, «hoy en día es casi imposible pronunciar las palabras “je me souviens” en francés sin hacer una alusión literaria». Tan lúdica y enigmática como las mejores novelas de Perec, «Yo recuerdo» comenzó como un simple ejercicio de escritura y se convirtió en una obra de arte expansiva y estimulante: la imagen de una vida inconfundible e irremplazable, moldeada a partir del material de nuestro pasado colectivo.
El Me acuerdo de George Perec no fue la primera de estas piezas-juego: ocho años antes apareció la obra con el mismo título de Joe Brainard, artista plástico estadounidense y activista gay. Después han venido muchas otras, es inevitable: los Me acuerdo resultan mágicos para despertar nuestra propia memoria. Esa suma de recuerdos nos permite mirar lo que somos, con qué materiales nos hemos construido y, quizás, ser indulgentes con lo que hemos devenido.
De hecho, George Perec, a diferencia de Joe Brainard, nos invita a recoger nuestros “me acuerdo”: ya en la edición original se añadían unas páginas en blanco para tal propósito. La fórmula es tan flexible como queramos: confesionario personal (¿por qué no al estilo Rosalía?) o memoria generacional a partir de referentes culturales.
Esas tres palabras al principio de cada frase, «Me acuerdo de…», nos dicen: hay una historia detrás de todo esto. Todo moldea a una persona. Todo abarrota el subconsciente de cada uno
En cuanto al prólogo, Hervé Le Tellier ahonda en la bibliografía para dar contexto a la obra: antecedentes, entrevistas a Perec, polémicas que suscitó en su época, otras obras de Perec sobre la recuperación de la memoria personal… Un homenaje de un oulipiano a otro.
Venga, no nos resistimos a citar algunos “me acuerdo de…”, a ver si picamos la curiosidad del respetable y se hacen con alguno de los hermosos ejemplares que la editorial Impedimenta ha tenido a bien reeditar:
N.º 181 – «me acuerdo de que Johnny Hallyday apareció como estrella invitada especial en Bobino, teloneando a Raymond Devos (creo que incluso dije algo así como: ‘Si este tipo triunfa, me voy a superar a mí mismo…’). Ja, ja, el ‘Elvis francés’. Solo puedo estar de acuerdo con su opinión.
N.º 353 – «Me acuerdo de que los tres Reyes Magos se llamaban Gaspar, Melchor y Baltasar». Al parecer, los tres sabios fueron una de sus primeras obsesiones. Gaspard Winckler es un nombre recurrente —y quizás un personaje— en la obra de Perec, apareciendo en Retrato de un hombre, W, o el recuerdo de la infancia y, por supuesto, en La vida, manual de instrucciones.
N.º 435 – «Recuerdo cuando iba a buscar leche en una lata abollada». Sospecho que debe ser un recuerdo de antes de 1946, cuando Perec vivía en los Alpes franceses con sus tíos para escapar de la persecución alemana contra los judíos.
Como suele ocurrir con Perec, el simple hecho de juntar todo esto es lo que lo convierte en algo más que una colección de frases sin sentido. Esas tres palabras al principio de cada frase, «Me acuerdo de…», nos dicen: hay una historia detrás de todo esto. Todo moldea a una persona. Todo abarrota el subconsciente de cada uno.
— Fran Nieto, Nueva tribuna, 9 de mayo de 2026

