Me he reído mucho, muchísimo, con este personaje nauseabundo imaginado por la escritora macedonia Rumena Bužarovska en ‘Toni’, la que es su primera novela, publicada hace poco por Impedimenta. La editorial dice que este libro es «quizá el más feroz y despiadado» de la autora, y seguramente lo sea, sí: no tiene piedad a la hora de contarnos las andanzas (miserables) de este personajillo que se cree muy grande y que no tiene él mismo piedad con nadie, que vive anclado en no se sabe bien qué edad (prehistórica, eso sí), incapaz de pensar en alguien más que en sí pero que, qué cosas, se permite sentirse víctima de su entorno y de la vida. Va dejando cadáveres en las cunetas –y esto no es metafórico– y sin embargo la culpa siempre es de otros. Quiero decir de otras, claro.
¿Exagera Bužarovska o existen señoros como este? No me corresponde a mí decirlo, solo criticar el libro. ¿Se sostiene su historia? Uy, y tanto que sí. ¿Suena Toni a verídico? Tristemente, sí. Este ser grotesco, que muy bien podría ser hijo del esperpento, no chirría, no resulta falso en su exageración (esos modales, esa visión del mundo y de las relaciones, ese aprovechamiento de las mujeres a las que denigra constantemente), estomaga de lo lindo y quieres cruzártelo para mandarlo a la mierda… y pese a eso, o por eso, tienes que seguir leyendo para saber qué más ‘le puede pasar’ que ya se sabe que este tipo de gente no hace, sino que le hacen.
—ELENA SIERRA

