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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)

A Natsume Sôseki (1867 – 1916) le bastaron dos novelas para convertirse en un clásico de las letras japonesas contemporáneas: Soy un gato (1905) y Botchan (1906). Autor de existencia trágica, su obra está impregnada de sus propias vivencias.

Nacido en el Tokio de la era Meiji, sus novelas reflejan la época de apertura y modernización que vivió Japón. La ola de occidentalización marcó a Sôseki del mismo modo que lo hizo con Junichiro Tanizaki y otros escritores contemporáneos.

La editorial Impedimenta, quien cuenta en su catálogo con las principales novelas del escritor tokiota, acaba de publicar Sanshiro. Como en otras obras del autor, aquí también se habla de la identidad y la moral japonesas, o del contraste entre tradición y modernidad.

La identidad de un Japón en plena transformación

En la novela, Sanshiro Ogawa abandona la placidez de su vida en provincia para iniciar una existencia adulta en Tokio. Allí comienza sus estudios universitarios en los que coincidirá con profesores excéntricos, intelectuales que discuten sobre el rumbo del país y estudiantes que tantean la vida.

Pero será la joven y enigmática Mineko quien perturbe la existencia del joven Ogawa con la turbación propia del primer amor. Sôseki aplica a su narración una mezcla de delicadeza, humor y lucidez.

Sanshiro es una novela de formación en la que el autor medita sobre la identidad de un Japón en plena transformación. Esa metamorfosis parece contagiar a los jóvenes protagonistas que se enfrentan a ese camino incierto que es la madurez.

La novela es, al mismo tiempo, una obra sobre la juventud, la duda y el descubrimiento del deseo. Describe con delicado lirismo la complejidad de las relaciones entre los individuos. Ya lo dijo Kenzaburo Oé: «Los personajes de las novelas de Soseki establecen una nueva definición de humanismo».

—Eduardo Suárez Fernández-Miranda