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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)

La Asociación Española de Críticos Literarios ha concedido su prestigioso premio a esta bellísima historia a la vez misericordiosa y despiadada sobre un hijo, un padre y un último amanecer.

Históricamente, la relación entre la crítica y los escritores ha sido en ocasiones un tanto… tensa. «Los críticos son como los eunucos de un harén: saben cómo se hace, lo ven hacer todos los días, pero son incapaces de hacerlo ellos mismos», dijo en una ocasión con mordacidad el dramaturgo irlandés Brendan Behan. «Los insectos pican, no por malicia, sino porque quieren vivir. Lo mismo ocurre con los críticos: desean nuestra sangre, no nuestro dolor», añadió en otro momento con más mesura el filósofo alemán Friedrich Nietzsche. Y años después, Mark Twain, insigne autor estadounidense, sentenció con su habitual sentido del humor: «Creo que el oficio de crítico, en la literatura, la música y el teatro, es el más degradado de todos los oficios, y que no tiene ningún valor real —desde luego, ningún valor importante… Sin embargo, dejémoslo estar. Es la voluntad de Dios que tengamos críticos, misioneros, congresistas y humoristas, y debemos soportar esa carga».

No son de extrañar las palabras de este último si recordamos la crítica que de Las aventuras de Huckleberry Finn hizo en su día el diario Springfield Republican: «Es basura y perverso. Ya es hora de que este influyente autor con seudónimo deje de llevar a los hogares y bibliotecas obras indignas». Ouch. Pero no es el único clásico de la literatura universal que debió soportar duras críticas en su día. El New York Times dijo de la novela Lolita de Vladimir Nabokov: «Hay dos razones igualmente graves por las que no merece la atención de ningún lector adulto. La primera es que es aburrida, aburrida, aburrida, con un estilo pretencioso, recargado y burlonamente frívolo. La segunda es que resulta repulsiva».

El veredicto inédito de la Asociación Española de Críticos Literarios

Más allá de estos episodios anecdóticos, lo cierto es que los críticos no siempre son despiadados. A veces, incluso conceden premios. De hecho, los galardones de la Asociación Española de Críticos Literarios llevan ya 70 ediciones y en esta ocasión han decidido otorgar el mejor libro de lengua extranjera a El jardinero y la muerte, del escritor búlgaro Gueorgui Gospodínov, publicado por la Editorial Impedimenta, con una traducción al castellano de María Vútova. Es la primera vez que un libro búlgaro recibe este galardón y Gospodinov se sitúa así a la altura de anteriores ganadores como Annie Ernaux o Han Kang.

Sin dotación económica, este premio es el único que se concede a obras en las cuatro lenguas oficiales en España a través de un jurado que en esta edición ha estado integrado por 21 críticos literarios independientes de varios medios de comunicación. Los ilusionistas, del escritor Marcos Giralt Torrente, fue elegido como el mejor libro de narrativa publicado en 2025.

¿Cómo se despide una vida en sus últimos días? ¿Cómo se enfrenta un hijo al derrumbe del héroe que lo protegió? ¿Seguimos existiendo si se va la última persona que nos recordaba como niños? ¿Y cómo afrontamos la ausencia de quienes nos hicieron ser quienes somos? Gueorgui Gospodínov, uno de los autores extranjeros más recomendados en las librerías, nos invita en El jardinero y la muerte a sumergirnos en una historia a la vez misericordiosa y despiadada sobre un hijo, un padre y un último amanecer. Un relato íntimo sobre el duelo y la memoria.

«Mi padre era jardinero. Ahora es jardín», comienza la novela del autor búlgaro, ganador también del prestigioso premio Booker Internacional. La crítica se ha rendido ante El jardinero y la muerte, pero también ha despertado elogiosas reviews entre los usuarios de Goodreads, que no son menos valiosas.

«Ha sido una lectura bella, desgarradora, dolorosa, asombrosa y tristísima»; «un libro imprescindible para entender la muerte, el luto y también, y sobre todo, para entender quiénes son nuestros padres y cómo los vemos» o «una novela de una belleza abrumadora, escrita con mimo y delicadeza, ofreciéndonos unos capítulos cortos pero absolutamente desgarradores. Leedla, por favor. Es un libro descomunal, una historia muy dura y a la vez muy bella y valerosa», son algunas de tus favoritas, a falta de la tuya.

—Jorge Coscarón