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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)

Dentro de la narrativa de la ciencia ficción, algunos de los maestros del género, como el belga Jacques Van Herp, definieron al polaco Stanislaw Lem como «el pintor de universos a la vez coherentes, dementes, surrealistas, donde la razón humana gira sobre sí misma, choca por doquier con sus marcos terrestres, inadecuados en estos mundos donde un saltamontes metálico es un libro, donde las fábricas siguen un ciclo sin fin de creaciones y destrucciones, donde todo es lógica, pero donde nuestra lógica carece de recursos y donde, sin cesar, somos confrontados con lo incomprensible, con un misterio que nunca está aclarado».

Uno de los maestros de la ciencia ficción

Lo que sí se puede afirmar es que Stanislaw Lem está (junto a autores de la talla de Hoyle, Asimov, Bradbury, o Clark) en la lista de los más grandes autores de ciencia ficción. Lem inició su carrera en 1951, con la publicación de Los astronautas, libro de éxito inmediato y multitudinario, al que siguieron obras maestras de la categoría de La invasión de AldebaránEl breviario de los robotsEl invencible y Solaris.

Dotado de un gran sentido del misterio, en posesión de todos los resortes del arte narrativo, su obra aparece dominada por la extrañeza: extrañeza ante la humanidad y sus innumerables virtudes (y defectos); extrañeza ante el universo, ante la materia oscura… También tenemos a un Lem preocupado por la cibernética, en la que pueden encontrarse algunas de las claves del comportamiento humano; un Lem obsesionado igualmente por los ingenios mecánicos que siguen dominando nuestro horizonte.

Marcados por la falta de comunicación

Uno de los temas fundamentales que conforman la obra literaria de Stanislaw Lem es la certidumbre, o la falta de entropía, de que estamos confrontados con un universo con el que toda comunicación real resulta imposible, como patentizó de manera magistral en Solaris, novela que publicó en 1961 y que ha sido dos veces llevada a las pantallas de cine.

En 1971, Lem publico El congreso de futurología, relato que constituye una sátira donde el protagonista de la novela (el astronauta Ijon Tich) despierta en el futuro (año 2039) y descubre un mundo gobernado por químicos que alteran la mente y los sentimientos de las personas. Y en el mismo año publicaría Vacío perfecto, una colección de dieciséis reseñas de libros imaginarios que no existen en la realidad, con resonancias a los Mitos de Cthulhu, de Lovecraft.

Sociedades utópicas

Pero además de escribir sobre la improbable posibilidad de comunicarnos con civilizaciones extraterrestres, a Stanislaw Lem también le preocupa el futuro tecnológico de la humanidad. De este modo, desarrolla ideas sobre una sociedad ideal y utópica y explora los problemas de la existencia humana en mundos donde el progreso tecnológico suprime todo esfuerzo humano. Algo que estamos comprobando con el desarrollo de la inteligencia artificial,

Las sociedades extraterrestres ideadas por Lem presentan enjambres de moscas mecánicas (El Invencible, publicado en 1964) o el océano pensante (Solaris, 1961) con el que los terrícolas no pueden comunicarse. En cuanto a las utopías tecnológicas, éstas aparecen en Paz en la Tierra (1987) o en la colección de cuentos que el escritor polaco escribió entre 1965 y 1985, bajo el título genérico de Ciberíada.Crítico con las dictaduras comunistas

Stanislaw Lem sufrió, primeramente, la ocupación nazi y posteriormente la soviética en su Leópolis natal (entonces de soberanía polaca, actualmente ucraniana). El triunfo de los aliados en la Segunda Guerra Mundial supuso a su vez la consolidación de las dictaduras comunistas –bajo tutela de la URSS– en las naciones de la Europa del Este, incluida su Polonia natal.

Más a pesar de la censura inherente de aquel régimen de orientación marxista-leninista en el que vivió, la obra de Lem contiene una severa crítica al colectivismo soviético y en sus escritos, a través de alegorías para eludir a los censores, predomina una postura profundamente crítica, escéptica e irónica hacia el sistema de producción soviético y hacia el comunismo dogmático.

Y crítico con la ciencia ficción estadounidense

Nombrado miembro honorario de los “Escritores de Ciencia Ficción y Fantasía de América” (SFWA) en 1973, dicha entidad revocó en 1976 su decisión, tras las críticas de Lem a la ciencia ficción estadounidense, que consideraba de bajo nivel, describiéndola como kitsch, mal escrita y más interesada en la rentabilidad que en ideas o nuevas formas literarias.

Acusaba a los autores americanos de ignorar la verdadera complejidad de la ciencia y la filosofía y sostenía que la industria del pulp (papel de prensa elaborado a partir de pulpa de madera barata) priorizaba la producción en masa frente a la calidad literaria. También criticaba que los extraterrestres en los escritos de ciencia ficción norteamericanos eran casi siempre humanos disfrazados y consideraba que las tramas evitaban los problemas reales de la condición humana con soluciones mágicas o tecnológicas inverosímiles.

Los cuentos de «Máscara»

Los extraordinarios conocimientos científicos, unidos a la capacidad creativa e imaginación de Lem conforman este abanico de divertidos cuentos que encontraremos en «Máscara». Empezando por La rata en el laberinto, en el que dos científicos presencian el violento aterrizaje de un extraño objeto extraterrestre en la Tierra..

En Invasiónigualmente, llegan una serie de extraños objetos alienígenas a la Tierra, desencadenando un choque entre militares y científicos. E igual de sugerente es el cuento titulado El amigoen el que un joven radioaficionado contacta con un anciano asustado que construye una máquina gigante siguiendo misteriosas órdenes de una inteligencia artificial.

Siguen las llegadas de extraterrestres, con planes de conquistar la Tierra, en La invasión de Aldebarán. Mientras, que el cuento Moho y oscuridadpudo haber sido premonitorio de cuanto aconteció en 2019 con la pandemia de COVID: Unos científicos modifican genéticamente una bacteria química en su laboratorio casero. El organismo resultante se vuelve imparable y amenaza con destruir la sociedad.

El martillose acerca a la teoría planteada en 2001, una odisea en el espacioUn piloto espacial viaja a velocidades cercanas a la de la luz acompañado únicamente por la computadora de a bordo y sucederá algo imprevisto. Mientras que en El acertijo encontraremos una ingeniosa trama entre robots y humanos, de un modo simular a como ocurre entre primates y humanos en El planeta de los simios.

La preocupación de Lem respecto al origen y la evolución humana la encontramos en el cuento La fórmula de Lymphater.  Mientras que, en El diario, el escritor invita a pensar sobre la idea de Dios. Más inquietante resulta el relato La verdad, acerca de un asombroso descubrimiento de una forma de vida orgánica que habita dentro del fuego.

Máscara, una compleja parábola de profunda naturaleza filosófica y existencial, es el cuento más sorprendente del libro, del que toma su título. Y Ciento treinta y siete segundos es un relato que, al igual que el de La colchoneta, alertan sobre el avance desbocado de las nuevas tecnologías y nos recuerdan al universo de Matrix.

Un autor de culto

Como señalan los editores de «Máscara», este libro constituye una excelente oportunidad para los lectores de recuperar, en su más brillante expresión, a uno de los autores más radicales, visionarios e influyentes de la reciente literatura europea. Un autor con mayúsculas, de culto, también entre los grandes de la literatura más seria, por encima de géneros y de etiquetas.

Luis Negro Marco