Hay quien compara a Ioana Maria Stancescu con Tatiana Tibuleac (’El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes’) pero, tras la lectura de ‘Primero llega el silencio’ (Impedimenta), entendí -bajo mi punto de vista- que a excepción del tema de la maternidad y de la proximidad de sus orígenes (la primera es rumana, la segunda moldava), poco más las une. Es este un libro sobre tres generaciones de mujeres, protagonizado por una madre, Dora, que no sabe entenderse con su hija adolescente pero que también se pelea constantemente con su propia madre, de la que está repitiendo comportamientos sin darse cuenta. Es una novela sobre cómo duele lo que no se dice, sobre cómo las heridas van pasando a los que vienen después. Sensible, espesa y preciosa, es sin duda mi mejor lectura del mes.
—Begoña Alonso

