La brillante nueva novela de Ian McEwan el cierre del díptico de Ali Smith, el regreso de Tatiana Tibuleac o la obra póstuma de Lobo Antunes conforman un panorama internacional de mucho nivel al que se añaden un par de sorpresas
Variado, completo, y plagado de grandes nombres clásicos, el panorama de narrativa extranjera de esta rentrée otoñal hace difícil una selección. Sin embargo, la nueva y maravillosa obra de Ian McEwan, su mejor novela en años, ocupa un lugar destacado, al igual que el cierre del díptico distópico iniciado por Ali Smith con Gliff. Otros clásicos infalibles son el francés Pascal Quignard, el Nobel Peter Handke, el mozambiqueño Mia Couto o la rusa Luidmila Ulítskaya, de la que Automática publica una de sus mejores obras, la alegórica y profética Medea y sus hijos.
Un regreso esperado es el de la moldava Tatiana Tîbuleac, que publica una obra profundamente personal y como apuestas destacan el británico de origen húngaro David Szalay, último premio Booker, y el jovencísimo autor suizo Nelio Biedermann, que publica una saga familiar con aroma centroeuropeo. Y ya en noviembre llegará a librerías la obra póstuma del portugués António Lobo Antunes, cuyo tono crepuscular es perfecto como broche del trimestre.
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CUANDO SEAS FELIZ, GOLPEA TÚ PRIMERO, TATIANA Tîbuleac
A sus 50 años Mila, nacida en Europa del Este, sobrevive en París en casas ajenas entre trabajos precarios, atrapada en una soledad cada vez más espesa y cercada por el alcohol. En el centro de sus traumas siempre ha estado siempre su padre, un periodista bohemio y alcohólico, tan tierno como irresponsable. Con el estilo descarnado y al tiempo dulce que mostró en El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes la autora moldava firma esta historia sobre la embriaguez, la vergüenza, la herencia familiar, la imposibilidad de huir del pasado y lo que una hija sigue debiéndole a un padre.
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—Andrés Seoane

