Nada menos que 14 libros he podido leer en este mes de septiembre (quedarse en casa leyendo es la mejor manera de paliar la cuesta y no hacer gastos extra) en el que han pasado por mis manos obras de lo más variadas. He leído algunas novelas españolas -algo decepcionantes, la verdad-; ensayos científicos sobre la relación entre el cerebro y la longevidad que me han dejado patidifusa de lo interesantes que eran; novelas que llevaban tiempo en los estantes de casa y relatos para ‘desengrasar’ de los textos intensos.
Los que siguen a continuación son, posiblemente, los libros más redondos de los que he leído este mes, pero no quiero dejar de mencionar otros tesoros como ‘Cuida tu salud cerebral’, del doctor David Pérez Martínez; ‘Pleamares de la vida’, de Agatha Christie o ‘Cuando oscurece’, de Peter Stamm.
‘Física de la tristeza’ (Gueorgui Gospodínov)
Demasiado están tardando en darle el Nobel de Literatura a Gueorgui Gospodínov, cuya obra se resume en: matrícula de honor tras matrícula de honor. ‘Física de la tristeza’ (Impedimenta) es un libro de 2011 que fue republicado a principios de este año y cuya lectura es, claro está, una delicia. No es una novela lineal, podría ser una colección de recuerdos desordenados, pero Gospódinov va más allá de todo eso. Es arquitecto de textos, recuerdos y emociones y a mí me ha dejado, como siempre que le leo, frustrada de terminar lo que no considero un libro a secas, sino una experiencia cultural y literaria que va más allá de las palabras.
—Begoña Alonso

