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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)

Alvin Pleasant Carter, «A.P.» para los amigos, parecía un chico tímido que, a falta de encontrar un trabajo mejor, se dedicó a vender manzanos. Y –quién lo hubiera dicho–, en uno de sus viajes solitarios en busca de clientes, el destino o la casualidad le llevan a Copper Crex. Y allí oye la voz de Sara Dougherty (también es agente comercial, otra casualidad…), que no sabemos si le llegó a comprar el pequeño manzano. Pero sí sabemos que se casaron. Empezó así una historia de amor, una historia musical, una historia de muchos esfuerzos.

Enrique Redel tiene, además de un gran instinto literario, un buen oído musical. Su editorial, Impedimenta, acaba de publicar una biografía ilustrada que narra la historia de la mítica Familia Carter, con el guion de Frank M. Young y los dibujos de David Lasky. Un cómic cuyo protagonista principal es un héroe de la música country. Fue un éxito rotundo. Frank M. Young y David Lasky ganaron el Premio Eisner a la mejor novela gráfica, en 2014.

El árbol genealógico de la Familia Carter, un tronco macizo de florecientes ramas, desarrolló su actividad musical a lo largo de treinta años. Son personajes divertidos, que aman la música, dispuestos a todo por cantar. Grandes negociantes, viajantes empedernidos y tremendamente sociales. Todas estas grandes habilidades les trajeron el éxito y, consigo, la envidia, el racismo y muchas estrecheces económicas. Sin embargo, nada de esto les amedrentó. Muy al contrario, siguieron con su música y consiguieron marcar no solo a generaciones enteras de músicos como Pete Seeger, Woody Guthrie, Bob Dylan, y Johnny Cash, sino que, sin pretenderlo, crearon las bases de la música folk, el country y el góspel.

A partir de sus primeras grabaciones, en la legendaria Victor Records, la situación económica mejoró sustancialmente. La mítica Familia Carter –una familia de granjeros– realizó centenares de grabaciones y vendió millones de discos.

El encuentro de Lesley Riddle con Alvin Pleasant Carter, y su amistad posterior, les llevó muy lejos…Fueron a buscar nuevas canciones por toda Norteamérica. Muchas de esas piezas tienen el sabor innegable de la música irlandesa.

Acerca del trabajo de Frank M. Young y David Lasky solo tenemos buenas y excelentes palabras. Las viñetas nos llenan de ternura; los dibujos y el texto parecen surgir de la misma persona. La creatividad de los dos autores está conectada por los dioses del cómic. Con razón, Chris Ware decía que los cómics están en las librerías como novelas y en los museos como obras de arte. La Familia Carter es una de ellas.

CARME MIRÓ